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domingo, 29 de marzo de 2015

SOLOS TÚ Y YO






Noches blancas de amor, 
solos estamos tu y yo, 
en la oscura habitación 
y mis manos recorren tu cuerpo amor. 



El dosel que cubre la extensa cama de color blanco, se mece al suave ritmo de la nocturna brisa marina. Puedo oler a sal y arena, característicos del mal, pero más allá de todo eso, puedo inspirar tu aroma. Tú dulce y masculino aroma. Es increíble cómo dos aromas tan distintos se mezclan perfectamente en ti. Tú, mi amor, eres perfecto.


La habitación en penumbras, solo el reflejo de la luz de la luna llena se cuela a nuestra habitación, por ahora nuestro refugio de amor. 


Por fin, después de tanto tiempo, después de tanta indecisión, por fin, mi amor, finalmente estás aquí, junto a mí. Solos tú y yo.


No sabes cuánto tiempo espere por este momento. Cuánto ansiaba poder tocar tu piel, besarla completamente, de arriba abajo, sin dejar ni un solo resquicio que no marcara como mío a través de mis labios.


Tu piel, tan blanca como la espuma del mar, tan suave como sábanas de seda bajo nosotros, no, tú piel es aún más suave y más blanca, como una perla. Tú mi amor, tú eres mi más preciosa joya.


Con mis ásperas manos delineo tu cuerpo, tratándote como al más frágil cristal, que no quiero jamás dañar. Con las yemas de mis dedos acaricio palmo a palmo tu piel, mirando cómo se eriza ante mi toque. Cada poro de tu cuerpo responde a mis caricias, a mis besos, todo tú me pertenece. Todo yo te pertenezco.



Somos el bien y el mal,
no pensamos que hay un final, 
nos besamos y es todo pasión,
eres mi sueño de amor.



Me tomo el tiempo necesario para explorarte. La espera ha sido demasiado larga, por eso ahora, dejaremos correr el reloj, ya nadie intervendrá en nuestro amor.


¿Quién iba a decir que ese chiquillo pálido, flacucho y extraño, se robaría mi corazón? ¿Quién iba a imaginar que el chico deportista y tonto, lograría conquistarte?


Aún te recuerdo como aquella primera vez, con tu cabello largo y negro, cayendo por tus hombros con un perfecto estilo. Tu ropa, demasiado holgada, guardaba el mayor secreto que solo a mí me has revelado, tu nívea piel. Tu extraña manera de hablar y tu comportamiento alejaban a más de uno a pesar de los finos rasgos de tu rostro. Por un momento llegué a pensar en ti como una chica, hasta que te vi en el baño de hombres. Tu cara, enmarcada por unas cejas negras, hacía resaltar tus ojos de gamo; tus labios abultados, siempre húmedos de tanto chuparlos, contrastaban con tu piel de porcelana. Muchos llegaron a temerte, solo por ser increíblemente directo, o en su defecto, sorprendentemente tímido, pasmosamente torpe, en ocasiones demasiado femenino y en otras, bueno, en pocas palabras siempre siendo tú. Un tanto extraño a los ojos de los demás, pero perfecto para mí.


¿Me recuerdas tú a mí? Yo el chico alto, con poco músculo pero bien proporcionado. No es que sea modesto, pero entre tú y yo, sabemos que mi físico ha mejorado a pasos agigantados. Por aquellos días, solo era lo que un adolescente debía ser, larguirucho y tonto. Exorbitantemente tonto. ¿Cómo fue que te fijaste en mí? ¡Ahh! ya lo recuerdo. Te lancé el balón directamente a la cabeza. No puedes decir que no fue una forma original de que te fijaras en mí, literalmente te sorprendí de golpe.


Pensé que me odiabas en ese momento, pero tú solo me miraste y todo mi ser se paralizó. Desde ese momento mis ojos no paraban de seguirte, yendo constantemente de tras de ti. Fue ahí donde pude conocer cada parte de tu personalidad. Tu amor hacia los animales, en especial el gatito callejero del parque, aquel que no podías llevar a casa porque tu hermana es alérgica a ellos. Gatito que terminó en mi casa, con tus constantes visitas para asegurarte que no lo matara de hambre. Gatito que hoy por hoy, sigue siendo nuestra mascota preferida. ‘Jiji’ le llamaste.


Aprendí a amarte siguiendo tus pasos. Me instruí en el arte de descifrar tus gestos, de leer tu mirada, hasta que supe, que siempre fui correspondido.


Las personas no nos miraban bien cada que estábamos juntos. Qué decir de nuestras familias que se oponían terminantemente a nuestro amor. Por ellos terminamos separados mucho tiempo. Nuestros corazones sangraban por la distancia, pero ninguno de nosotros se atrevía a desafiar a aquellos que nos dieron la vida.


Pronto notaron que hicieran lo que hicieran, dijeran lo que dijeran, tú y yo estábamos destinados a estar juntos, porque somos almas gemelas.


Mis padres no te querían, decían que un chico como tú no era buena compañía, que eras mala influencia, que era tu culpa que yo haya dejado de ser su dulce hijo y me convirtiera en esto, un rebelde y homosexual.


Tus padres decían que yo no te convenía, que no te querría el resto de mi vida, que para mí solo eras un juego. Que alguien como yo, te dejaría cuando su curiosidad estuviera satisfecha, que no te amaría como tú merecías.


Por eso, en cada furtivo encuentro, robábamos besos cada vez más desesperados, más necesitados, más anhelantes de ese amor que nos corroía el alma. Algo que ellos no entendían, ni entenderán, por tú mi amor, tu y yo nos amaremos una eternidad.


Hoy, con la luna de testigo, te amaré por primera vez. Por demasiado tiempo se nos fue negada esta pasión, conformándonos con unir solo nuestros labios, porque esta será nuestra primera vez, nuestro sueño de amor.



Eres lo que yo soñé, 
una estrella al amanecer.
Solos tú y yo, 
en la habitación, 
mi sueño de amor.



Cuando era niño, siempre soñaba con encontrar a mi princesa, rescatarla de la torre más alta de castillo, enfrentándome con un feroz dragón y una malvada bruja maligna. Nadie me dijo nunca que mi princesa no sería princesa, sino un hermoso príncipe; que no tendría que rescatarla de ninguna torre, que al contrario, él me salvaría.


Y a pesar de todos mis infantiles sueños, no resultaste nada a ellos, sin embargo sigues siendo mi sueño.


Atraído como una abeja a la miel, tú, sin hacer nada, me llamabas, y yo iba. Tu pálida belleza, tu frágil apariencia, tu increíble fortaleza, tus cálidos sentimientos y tu enorme corazón, me dijeron que tú eras todo lo que yo buscaba.


Para mí, mi amor, eres mi estrella náutica, mi estrella a la que sigue mi navegante corazón. Mi barco, solo en tu puerto se detendrá.



Haciendo el amor junto a ti, 
libre seremos los dos. 
Haciendo el amor tú y yo, 
sin tregua ni miedo a tu voz.



Años pasaron para que ellos entendieran que tú y yo necesitamos estar juntos, nos necesitamos más que al agua, tanto como el sol a la luna.


Hoy que por fin hemos roto las cadenas que nos separaban, hoy que hemos huido lejos del mundo, solo para vivir el uno del otro. Hoy, mi amor, te haré el amor.


Piel con piel, labios con labios. Manos explorando, acariciando todo aquello que se nos fue negado, amándonos sin mirar un reloj. Dejándonos llevar por esa pasión que nuestro amor desencadena, porque al igual que nuestras almas son una, nuestros cuerpos, también lo anhelan.


Recostado como estas, sobre la seda blanca, tu figura alumbrada por la tenuemente por la luz de la luna, te hace ver como un ser etéreo. ¿Cómo fue que pensé que eras flacucho y pálido? No, más bien pareces una ninfa. Quizá si seas mi princesa en sueños prometida.


Me golpeas y te enfurruñas. Odias que alguien te compare con una fémina. Complejo al que debes estar ya acostumbrado, más te gusta que te digan bello, hermoso, pero no femenino a pesar de tu comportamiento. Tus amigos dicen que es imposible permanecer heterosexual a tu lado. Quiero creer que lo decían por tu gusto a las cosas lindas y rosadas, y no porque te consideren tan bello como yo lo hago.


Tal vez no seas una princesa, pero seguros estamos que me fuiste prometido a mí desde el inicio de los tiempos. Así lo dicta nuestro destino. Sé que nuestras almas están unidas por toda la eternidad.


Beso tus labios, fundiéndonos en esta pasión desbordante de nuestro amor. Cedes fácilmente a mis caricias. Acaricio tus largas piernas con parsimonia. Mis labios se apropian de tu cuello y clavícula. Quiero dejar una marca visible para que todos sepan que eres mío.


Gimes. 


Es apenas un jadeo susurrante, pero lo suficientemente audible para mí. Estoy haciendo bien mi tarea. 


Mi boca baja por tu pecho, tu respiración se hace más errática en cuanto mis labios tocan tus pezones. Duros botones rosas que se levantan con cada toque juguetón de mi lengua. Tus mudos jadeos como respuesta.


Levanto mis ojos para mirarte perdido en la pasión. Tus ojos cerrados, disfrutando de todo lo que te hago, tus labios tercamente cerrados para no dejarme oír. Sonrió porque sé que pronto no podrás encubrirlos.


Beso tu bajo vientre con fervor, sin tocar tu sexo, me aproximo lo suficiente para hacerte temblar de placer y desesperación por querer más. Pero, mi amor, no iré más allá hasta que no me dejes escuchar tus dulces gemidos.


Jadeas.


Tan concentrado estaba en mi trabajo que no he notado que has llevado tus manos a tu boca, cubriendo cualquier indecoroso sonido que de ella salga. Pequeño tramposo. Con mis manos tomo las tuyas, te obligo a mirarme, sé que sientes vergüenza de todo esto, pero mi amor, esto es prueba de nuestro amor.


Coloco tus manos en mi cabello, quiero que pases tus dedos por mi cabellera, me gusta que lo hagas. Sin dejarte de mirar a los ojos, tomo firmemente tus caderas. Tu miembro, firme y orgulloso se yergue delante de mí como suculento manjar, me relamo los labios ante la invitación.


Tus ojos se van abriendo cada vez más sorprendidos al verme tomarte en mi boca, para al final cerrarse del placer brindado por mi húmeda cavidad. Y entonces, tu voz se escucha por fin.


—¡Nghh!


En mi vida he escuchado sonido más excitante. Envía pulsos a mi propio miembro, tensándolo más, haciendo que llore de placer, dejando escurrir solo un poco de líquido preseminal. Casi termino con solo escucharte, pero no, me contengo. Respiro hondamente antes de volver a mi tarea.


Arriba, abajo, lengua, círculos, succión. Y de nuevo el ciclo.


Estoy haciéndote lo que me gusta que me hagan. Jamás he tocado a otro varón que no seas tú. Sin embargo, tuve algunas experiencias con mujeres, pero sé, mi amor, que tú eres inmaculado por dentro y por fuera. Nadie te había tocado íntimamente, solo tu mano y yo. Aunque, mi amor, yo iré más lejos.


Quiero besarte otra vez, 
que tu boca me vea el placer, 
que tus besos no acaben jamás, 
que nos dure hasta envejecer.



Deseo darte tanto placer que gimas mi nombre durante tus sueños húmedos sin mí. Repito el ciclo de lenguas y succiones que parecer volverte loco. En aquel momento, sucede. Tu piel se comienza a sonrosar mientras tu cuerpo vibra. Succiono más fuerte hasta que placer se libera en cordones de blanca leche en mi boca.


Quisiera decirte que me tragué todo el contenido, pero me fue imposible. Una parte se escurrió de mis labios y la otra la retengo para el siguiente paso.


Tu cuerpo relajado se tensa cuando un dedo lubricado tantea tu entrada. Te miro, y sin decir nada lo apruebas abriendo más las piernas para mí.


Mi dedo no tuvo demasiada resistencia, pero sé que no será así con los otros. Escupo el resto de tu semen en tu entrada antes de introducir un segundo dígito. Veo como frunces el ceño, en respuesta a la molestia en tu cuerpo. Te beso. 


Te beso mientras mis dos dedos juegan dentro de ti. Girando una y otra vez, abriendo y cerrando para que tu pequeña entrada pueda recibirme. A tientas busco la botella del lubricante, ¿no creerías que solo tu semen bastaba para el acto, o sí?


La botellita contiene un líquido viscoso de color rosado. La tendera dijo que era de sabor fresa, tu preferido. No porque te lo vayas a beber, pero la noche es joven y tengo planes, muchos sobre lo que nuestros cuerpos pueden juntos hacer.


Un tercer dedo lubricado entra en tu cuerpo. La molestia es más que evidente. Tomo tu miembro y lo acaricio hasta que se yergue de nuevo. Entonces, decido que estás listo. Y porque yo ya no puedo más. 


Necesito estar dentro de ti, sentirte, ser uno solo.


Me detengo. Abres los ojos cuestionando. Sabes lo que viene. Estás nervioso. Yo también, pero es lo que ambos queremos, así que asientes. Coloco apresuradamente una gran cantidad de lubricante de fresa sobre mi miembro, y otro poco más en ti.


—Te amo, JaeJoong —te digo mientras me ubico en tu virgen entrada.


—Te amo, YunHo —me respondes y permites que me introduzca dentro de ti.


¡Qué decir de la sensación! Maravillosamente apretado y cálido. Quiero introducirme de un solo golpe, pero eso te haría daño, y no lo deseo, así que me controlo y voy poco a poco.


Tus ojos se llenan de lágrimas. Perdóname, mi amor, pronto todo pasará. Para distraerte tomo tu masculinidad entre mi mano, masturbándola a un ritmo rápido que te hace jadear, olvidando momentáneamente la molestia en tu trasero.


Cuando estoy enterrado hasta la empuñadura en ti, me detengo. No quiero verme como un eyaculador precoz, pero la sensación es increíble. Tan apretado, que hace que quiera descargarme ya. Respiro hondo, dejando que tú te acostumbres a mi tamaño y yo a tu apretado ano.


Suaves besos reparto por tu cuello, para tranquilizarte, al tiempo que mi mano masajea tu miembro que ha perdido levemente su firmeza, pero que la recupera con rapidez.


Lo que sucedió entonces, fueron una serie de emociones que no podría describir.


Tú y yo, entregándonos en cuerpo y alma. Tus lágrimas, tus gemidos, tu piel, tu calidez, tus labios, tus ojos… todo lo guardaré en mi memoria, para repetirlo una y otra vez cuando no estés conmigo.


Entramos en un vaivén de sensaciones. Empujándome firmemente contra ti hasta dar con ese punto que te lleva al máximo placer. Una y otra vez, hasta que comienzas a vibrar de nuevo. Esta ocasión, los dos alcanzaremos el clímax juntos gritando nuestros nombres.


De tu pene, chorros de semen brotan, salpicando tu pecho y el mío. Yo me derramo en tu interior con una última embestida, para finalmente caer sobre tu cuerpo. Sudados y cansados.


—¿Qué pasará mañana? —me preguntas después de un rato.


—Tomaré tu mano y nos enfrentaremos al mundo, juntos.


Me sonríes y dejo que te acurruques en mi pecho, al tiempo que te abrazo fuertemente. Mientras te miro dormir, sé que estoy dispuesto a voltear el mundo de cabeza, a ir a la luna y ponerla a tus pies, a dar una vuelta a Marte si me lo pidieras. ¿Qué son unas cuantas personas? Por mi amor, por ti me enfrentaré a todo, si tan solo me tomas de la mano y caminas conmigo.



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N/A: La canción "Solos tú y yo" de Medina Azahara.

Lamento el retraso. Se supone que debía ser un shot sensualón, pero creo que mis habilidades para el lemmon no son excelentes, pero espero haya sido de su gusto.

15 comentarios:

Laura Campos García dijo...

Es sencillamente hermosp,, todo un poema
Gracias

Yuko13 dijo...

Pero si te quedo hermoso, como dice Laura Campos todo un poema. Muy hermoso en verdad. Gracias.

yunhokim dijo...

muy bello me encanto
Gracias

YJBoo dijo...

estubo hermoso gracias!!!!

Unknown dijo...

Fue hermoso!...ese Yunho completamente enamorado de Jae, que lo mima que lo consiente, que lo trata como a la joya mas preciosa......Jae lo es todo para el <3 ...y han defendido su amor contra todo y ahora estan en ese nidito de amor donde se es testigo de su entrega tan pasional y tierna....que hermoso!!....... Gracias Gracias!....ya tçestoy esperando al sabado o domingo que es cuando publicas un nuevo one shot :) muchas gracas .... te adoro.

K-ro :3 dijo...

Que lindo~ gracias!! ^-^

rukii dijo...

Me encantó ..ha sido muy hermoso acompaño a Alma sobre lo que dice Laura todo un poema de amor de entrega y promesas de no dejar a nadie que loa separen
Gracias por compartirlo ^o^

Anónimo dijo...

A mí me encantó por más que no hayas descrito a detalle ese momento. Fue romántico y tierno.

Poleht ^o^ dijo...

muy bonita historia. En verdad romantica ^_^

Sakura Uchiha dijo...

Me ha encantado <3 Muy buena descripción de sentimientos y cuanta adoración le tiene YunHo a Jae, me conmovió por completo. Me ha fascinado, era el toque perfecto de ternura, amor y pasión que necesitaba en este momento :)
Nos seguimos leyendo ^^

Ángela dijo...

es precioso y tan romántico
suelen gustarme mucho las historias contadas en el personaje de Yunho, siempre Yunho se demuestra tan entregado y embobado por Jae.
realmente me encantó.
gracias por compartirlo

Unknown dijo...

Me encanto!! Un Yunho super enamorado de su Jaejoong ,tocándolo con toda la delicadeza y amor del mundo <3 <3
fue un lemon tan romántico y cursi (*w*): Gracias ;)

Kim Sheccid dijo...

Ha que dado precioso y ellos se ven tan enamorados <3

Marielita dijo...

muy buenoo..se sintio como un poema..

moran dijo...

Mira que yo amo el Lemon, pero tus historias son tan hermosas, tan llenas de Romance y cariño, que no me habia dado cuenta de lo mucho que me gustan asi.. ..tal vez sea el que escribes tan bien que solo con el limen me basta.. ...de verdad hermoso. ....
Muchas gracias.. ...