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domingo, 15 de marzo de 2015

PORCELAIN



Camino con la cabeza en alto, siempre en altivo, no importa si por dentro me siento una mierda, no importa si estoy destrozado físicamente, nadie, absolutamente nadie lo sabrá jamás. Porque él se cuida de no dejarme marcas visibles, él cuida de la piel de porcelana que poseo. No a causa de que tenga algún sentimiento por mí. No, simple y llanamente no podría ganar más dinero a través de mí si mi piel deja de ser marfilada para tener unos bonitos cardenales.

Cualquiera diría que debo tener una vida feliz, después de todo mi padre es un famoso fotógrafo y yo su modelo predilecto. Campaña tras campaña, contrato tras contrato, no importa cuán cansado esté yo, solo importa el dinero. Dinero del que no veo ni una sola y mísera moneda.

Sonrío amargamente antes de bajar de la limusina. Tomo mis cosas y enfrento un  nuevo día. A pesar de que mi cuerpo reciente las mallugaduras de ayer. Mi querido, dulce, ebrio y violento padre, habló y habló, desquitando con golpes los contratos perdidos y por supuesto, el dinero en ellos. Al parecer ya no es tan solicita mi cara de muñeca y mi figura de porcelana, ahora gustan de modelos más masculinos, alguien como Jung YunHo.

Me detengo solo unos segundos en el balcón del primer piso para verlo pasear por la explanada de entrada de la privilegiada escuela a la que asistimos.

Solo un efímero suspiro se escapa de mí. Muerdo mi labio inferior con fuerza. A nadie realmente le importa lo que hago o dejo de hacer. Bueno, sí, les encanta el cotilleo, así que de una u otra forma siempre terminan hablando sobre mí. Soy lo que suelen llamar un lobo solitario. Aunque yo más bien me referiría a mí como un animal solitario y herido, moribundo quizá sea la mejor definición, pero, realmente no estoy muriendo. Al menos no físicamente. Un lobo sin manada, flaco y enfermizo, pero aún así orgulloso, de esos que a pesar de las heridas en una batalla jamás se lamentaran frente a otros, prefiero lamer mis heridas en la comodidad de mi refugio.

Jung YunHo levanta su mirada marrón, desafiante, llena de algo parecido a la ira y la desconfianza juntas. Me he quedado demasiado tiempo mirándolo, ensimismado en mis pensamientos, lo suficiente para que YunHo y sus compinches lo noten.

Giro mi rostro en un gesto claramente desdeñoso y continúo con mi camino.

Ahí lo tienen. YunHo, el gran Jung YunHo me detesta u odia mejor dicho. No tengo ideal del porqué, bueno, sí. Sucedió exactamente cuando entramos a la preparatoria. Un pequeño enfrentamiento verbal con el que resultó ser el mejor amigo de YunHo. Aún sostengo que el imbécil tuvo la culpa. Sé que YunHo lo hubiera dejado pasar si yo me hubiese disculpado, pero no. Yo no tenía porqué disculparme entonces y tampoco ahora.

La mayoría en el colegio cree que soy un frío bastardo infeliz que disfruta de torturar psicológicamente a los demás. Y digo, solo psicológicamente porque de ningún modo podría hacerles daño físicamente. Solo poseo mi lengua viperina.

Con mucho cuidado tomo mi lugar al frente del salón. Mi pupitre claramente visible al profesor me ahorra las molestias que algún compañero, ofendido por algo, trate de desquitarse mientras yo pongo atención en clases.

Me coloco recto, de manera que el dolor en mis costillas no me sofoque al respirar; con las piernas juntas, para asegurarme que mi pantalón no suba más allá de mi calcetín. De igual modo, compruebo que el largo de mis mangas cubran mi piel. Ahora sí, me dedico a esperar la clase.

JunSu y YooChun entran, ambos me miran como si fuera la peor plaga que ha caído sobre la tierra. Les regreso la mirada gélida y aburrida. Realmente no estoy para sus niñerías. Tras ellos YunHo avanza sin mirarme. A veces, solo a veces, me pregunto qué sentirá tener de amigo a Jung YunHo. Y solo en esas veces, envidio a los dos imbéciles que tiene él de amigos.

La clase comienza, pero mi mente vaga muy lejos de ahí. Justamente a una parte de mi niñez, donde seguramente yo era muy feliz. Ya no lo recuerdo lo suficiente para mantenerlo vivo…

Desde que recuerdo, mi madre siempre estuvo enferma. Ella, reconocida actriz por su belleza, enfermó gravemente por haberme dado a luz. Los doctores dijeron algo de complicaciones con el embarazo y que su cuerpo no estaba adaptado para tenerme, pero aún así, ella insistió en traerme a la vida, como prueba de su amor a mí, y claro, amor a mi padre.

Lástima que sus deseos no se cumplieran.

Cuando tenía cinco años, ella me contaba cuentos para dormir, aunque, más que cuentos eran anécdotas, memorias de su vida, amigos que tuvo y destellos de todo el mundo que dejó para criarme. Los médicos dijeron que era su asombrosa voluntad lo que la mantenía con vida, pero yo estaba seguro que eran los sueños que ella reflejaba en mí.

En base a sus historias, conocí a su mejor amiga, Iseul. Prácticamente se conocían desde el cunero, sus madres habían sido muy amigas y ellas mantuvieron esa amistad. La bella Iseul, también actriz reconocida, contrajo matrimonio con el famosísimo actor Jung Dong Sun, mientras que mi madre desposó a un simple fotógrafo de revistas. Así que sus vidas cambiaron, su amistad, nunca se disolvió, pero el tiempo y la distancia la enfriaron. Además, mi madre al tenerme, dejó su vida pública, eso incluía su amistad con Iseul, pero me crió con historias de ella y su amiga, de sus aventuras y arduo trabajo para alcanzar sus sueños.

Así que, siendo yo tan pequeño, lo único que deseaba era eso que mi madre tuvo. Una infancia feliz y un amigo incondicional. Crecí creyendo que Jung YunHo, el hijo de la queridísima amiga de mi madre, Iseul, sería también mi amigo, y que juntos libraríamos mil y un aventuras… e incluso que él sería capaz de librarme del tirano de mi padre…

¡Craso error!

Fue muy tonto de mi parte poner mis esperanzas en alguien a quien solo había visto una vez, en el funeral de mi madre.

De más está mencionar que mi padre siempre me culpó de la muerte de mi madre, a pesar de que ella falleció cuando yo tenía siete. Nunca se recuperó lo suficiente para volver a tener esa chispa de vida, al contrario se fue apagando, y con ella, la poca simpatía de mi padre.

—Señor Kim —escucho que me llama el profesor. ¡Rayos! No tengo ni idea de lo que ha estado hablando.

—¿Sí, profesor? —digo lo más educadamente que puedo, sin soltar algún quejido de dolor a causa de mi repentino movimiento.

—Me parece que no se encuentra usted bien. Llevo hablándole por horas, y es hasta ahora que me he fijado en su semblante. Está demasiado pálido. Debería ir a la enfermería —me dice.

Me gustaría responderle al hombre que está equivocado, que yo jamás me he enfermado y por supuesto que no me siento mal, que mi piel es de por sí pálida y que necesita meterse sus falsas preocupaciones por el trasero. Pero, a decir verdad, un poco de reparador sueño no me vendría mal. Así que asiento con la cabeza. Meto el único libro que saqué y me levanto con cuidado.

Sé lo que dice la mayoría de mis “finos” movimientos, que si son demasiado femeninos al igual que mi aspecto, que si me creo demasiado elegante o aristócrata por ser hijo de una actriz,  que si tengo muy elevado el ego por ser modelo, cosas así. Si bien, mis movimientos son en reflejo producto de las enseñanzas de mi madre, la verdad es que, son más por el cuidado de no dañarme más de lo necesario. He olvidado lo que es moverse con soltura, ir de un lado al otro sin que algo te duela o te cueste respirar, siempre fingiendo que todo está bien contigo.

Cuando estoy en la puerta, una fuerte mano me desprende de mis cosas. Me asusto, pero al girar mi rostro solo encuentro la figura alta de ChangMin. Entonces me relajo y dejo que me lleve hasta la enfermería.

No es que ChangMin y yo seamos amigos, es más como un tácito acuerdo de no agresión. Él jamás dice o hace algo en mi contra y yo jamás suelto veneno en contra suya. El chico es taciturno, lo que lo hace muy poco popular, además el hecho de que sea un cerebrito le ha granjeado algunas tontas enemistades.

Un muchachillo choca contra mí, no sé si a propósito o por accidente. Sospecho de lo primero por la sonrisa socarrona que me dedica. ChangMin le gruñe y me sujeta lo suficientemente fuerte para que yo suelte un quejido muy bajito, pero él lo oye. Su agarre se vuelve más suave, mientras deja que recargue mi peso en él.

Por alguna razón, el hecho de que ChangMin me trate como frágil cristal no me molesta en lo absoluto. No hablamos mucho, en general no hablamos de nada, de vez en cuando disfrutamos de la mutua compañía. Él, al igual que yo, es un paria. Al parecer tenemos un mismo enemigo en común: Jung YunHo y todos los demás.

¿Cuáles son los motivos de su enemistad con YunHo y sus amigos? Lo desconozco, pero lo que sí sé, es porqué toda la escuela no lo quiere. A parte de cerebrito, en este colegio, si uno está enemistado con el Rey y su séquito, entonces está enemistado con todos. Eso mismo se aplicó a mí.

—¿Hace cuantos días que no comes? —me pregunta medio gruñendo. —Se te sienten las costillas —me dice. 

—Comeré algo en cuanto me sienta mejor —miento. Él asiente, pensando que mis dolencias son estomacales para que no quiera probar bocado. Muy lejos de la verdad. No es que no me alimente, es solo que tengo muy racionalizado el alimento. Padre se encarga de ello. Así que muchas noches, y días, me quedo con hambre, pero mi educado estómago ha aprendido a no quejarse… igual que yo.

Al llegar a la enfermería, me recuesta en una de las camas vacías. Bueno, toda la enfermería está vacía, ni siquiera está la enfermera. Lo cual agradezco, ya que ha llegado a ver algunos de mis verdugones; creyendo que era maltrato escolar me dio una cátedra acerca del compañerismo y mil y un cosas más, que no recuerdo.

—Me quedaré aquí —anuncia ChangMin. Lo miro inquisitivo. —Estudiar es más fácil sin todas esas moscas que rondan en la biblioteca —aclara. Y por moscas se refiere a todo el alumnado. Le sonrió mientras me recargo sobre las almohadas.

Lo miro adueñarse de la cama contigua a la mía, sacar sus cosas y leer un libro. Yo me dejo llevar por el mundo de los sueños, donde todo es más fácil.

Cuando despierto, ChangMin sigue ahí.

—¿Por qué?—le pregunto.

Él me mira reconsiderando la pregunta. —¿Por qué, qué?

¿Por qué me ayudas? ¿Por qué estás aquí? —¿Por qué solo me diriges la palabra a mí?

ChangMin muerde la esquina de la dura pasta del libro. —Los demás son idiotas —responde.

—Dime algo que no sepa.

El silencio se extiende por el lugar, pero no es incómodo. Él mirando hacia la pared y yo hacia el blanco techo, cada uno en sus respectivos asuntos. Esta, sin duda, es la conversación más larga que he sostenido con él.

—JunSu —dice, después de un rato.

—JunSu —repito.

Entonces recuerdo perfectamente el momento en el que mis sueños de ser el mejor amigo de YunHo y de YunHo montado en su caballo blanco rescatándome de la torre, se esfumaron.

“Estaba muy feliz de haber sido aceptado en el prestigiado colegio en donde Jung YunHo estudiaba. Había seguido su vida muy de cerca gracias a la farándula. Iseul aún seguía siendo una reconocida actriz y su esposo ahora también era empresario. Así que los medios denominaban a la pareja como la más influyente, algo así como los reyes del mundo del espectáculo.

Yo caminaba con la sonrisa más grande que había tendido desde la muerte de mi madre. Llevaba mi horario en la mano, esperando por toparme con YunHo en los pasillos. Pensaba en la forma en la que me presentaría, seguro habría visto fotos mías en alguna revista o en los anuncios, pero yo no quería ese tipo de presentación. Deseaba presentarme como Kim JaeJoong, hijo de HwaYoung, la mejor amiga de su madre.

Lamentablemente las cosas no salen como planeas.

En mi entusiasmo no me fijé por dónde iba, así que me di de bruces contra un chico, lanzándolo al suelo y a mí por poco.

—Lo lamento —dije al instante, tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse.

—Eres un idiota —me dijo con un tono mordaz. Al tiempo que aventaba mi mano.

Bien, había sido mi culpa, pero no tenía por qué hablarme de esa manera cuando ya me había disculpado por ello. No le iba a suplicar. Arqueé una ceja, lo rodé para seguir mi camino, pero el muy zángano me trató de poner una zancadilla.

—¡Oye!

—Eso es por haberme lanzado al piso. Deberías tener un poco más de consideración.

—Soy considerado con las personas que creo que valen —le dije. Lo miré de arriba abajo. No lo conocía, quizá era hijo de algún actor o político no muy reconocido. —Tú, por supuesto, no vales nada —lancé, usando mi mejor tono de superioridad.

—¿Te crees demasiado solo por ser un modelillo cualquiera? —me increpó, ardido sin duda.

Le sonreí con desdén. —Más que tú, eso es evidente. —Él me miró con furia. —No te conozco. Jamás te he visto en una fiesta o evento de sociedad, así que no eres nadie —le recalqué.

—No necesitas asistir a los eventos de sociedad o farándula para ser alguien —dijo una voz grave detrás de mí.

No, claro que no, pero él había me había insultado y a mi profesión, que también era parte de la profesión de mamá.

Grande fue mi sorpresa para encontrarme con mi más magno sueño, Jung YunHo estaba a mi espalda, con una mirada dura en sus ojos castaños. Supe que no había estado ahí el tiempo suficiente para escuchar toda la conversación, pero a juzgar por la fiereza de su mirada, diría que muy poco, solo para escuchar mi última frase. Por instinto retrocedí unos pasos. —No, no siempre es necesario, pero si quieres que todas las personas te reconozcan debes por lo menos aparecerte en los eventos de caridad —dije, sin tratar de amilanarme. Después de todo, si quieres ser famoso, lo que debes hacer es salir en las revistas o ¿no?

—Qué burda mente posees Kim JaeJoong —me dijo. Por un momento estuve a punto de brincar de felicidad, ¡él me conocía! ¡conocía mi nombre! Claro, eso fue hasta que soltó la siguiente frase: —Eres tan superficial como tu patética imagen de porcelana de la que tan orgulloso estás.

No soy superficial y tampoco estaba tan orgulloso de mi imagen, pero era lo único que tenía.

—Ahora, discúlpate con JunSu —exigió. Apreté los dientes con indignación. Miré al tal JunSu, su expresión ligeramente burlona me hizo ver rojo. ¡No! No me iba a disculpar con él, no cuando él empezó todo.

Bufé. Levanté la mano y la sacudí, dando a entender que JunSu no me importaba, ni en lo más mínimo. Alcé mi rostro e iba a seguir por mi camino, pero fui detenido nuevamente, esta vez, por el fuerte agarre de YunHo a mi muñeca.

—Discúlpate —dijo con los dientes entrecerrados.

Estreché los ojos, mirado hacia donde me sostenía tan fuerte que me haría daño. Pude ver que mi piel se estaba poniendo roja. Como siguiera así tendría un bonito brazalete morado.

—No lo haré —le dije desafiante mientras tiraba de mi mano.

—Eres una piltrafa de ser humano. Eres tan vació como la marioneta que finges ser —dijo.

Y eso me dolió.

Dolió porque yo ya me había disculpado, dolió porque yo solo me defendía de la única manera que sé, dolió porque en realidad tengo sentimientos y dolió mucho más porque fue YunHo quien lo dijo.”

Parpadeé. De eso ya más de dos años.

Poco después, YunHo comenzó su carrera de modelaje, con una imagen diametralmente opuesto a la mía, pensé que no habría problema, solo que no contaba con que la mayoría buscara más el perfil masculino que la mía, lo que se tradujo en un mayor maltrato físico a mi persona.

Aprieto los ojos fuertemente. Suspiro.

—¿Estás bien? —casi había olvidado que ChangMin estaba a mi lado.

Antes de que pudiera responder un barullo fuera de la enfermería nos distrae. La puerta se abre y entran dos muchachos altos, sosteniendo a uno más pequeño. Los reconozco como YunHo y YooChun, y la masa que cargan es JunSu, que se queja como guacamaya. Grita tanto que aturde.

—Ahí lo tienes. No fue él, el idiota quien te empujó —dijo YooChun señalándome con la mirada, convirtiéndome en el centro de atención de toda aquella muchedumbre.

Yo solo arqueo una ceja. No sé de qué diablos están hablando, pero estoy seguro que me están echando la culpa. —Estoy seguro que fue él —dice JunSu, confirmando mis sospechas.

—Yo no me he movido de aquí —digo.

—La enfermera no está, así que no lo puedes comprobar —suelta una voz detrás de ellos.

Bufé.

¿Pero qué se creen estos? —Lo siento JunSu, no eres tan importante para mí como para que te ande persiguiendo por toda la escuela —digo con tono mordaz, tratando de que el nombre de JunSu suene como insulto.

—Piérdete —me dice YunHo.

Hago un gesto de mal disimulada paz. De todos modos no pensaba quedarme con toda esa gentuza ahí. Me levanto de la cama con mi ya acostumbrado movimiento suave. No me doy cuenta de que mi camisa se ha desfajado, permitiendo ver parte de mi espalda.

—¿Qué te pasó ahí? —exige YunHo, señalando el cardenal que esconde mi camisa, como si esa fuera la prueba que estaban buscando en mi contra.

—Se me cayó una lámpara —le miento. —De esas grandes que usan para iluminarme —le digo espaciosamente como si fuera lento de entendimiento. Sé que le molesta que le hable así, por eso lo hago.

No le da tiempo de responder porque la enfermera hace su aparición en la entrada, sacando a todo el mundo excepto nosotros. Me mira, mira a JunSu y niega con la cabeza.

—¿Cuántas veces les he dicho que no deben pelear en la escuela? El compañerismo que aquí se forma es…

—Yo he estado aquí toda la mañana —interrumpo a la enfermera. —Si el… compañero JunSu tuvo un accidente, seguro fue por… su habilidad para caminar.

—JaeJoong… —comienza ella de nuevo.

—Yo estuve aquí con él —irrumpe ChangMin. Ella mira a ChangMin como valorando su palabra, después asiente.

Ambos salimos de la habitación, en el pasillo hay unos pocos estudiantes que tratan de meterse conmigo, pero los ignoro al igual que ignoro todo. Porque, en este momento tengo una pequeña esfera de felicidad.

—Gracias —le digo a ChangMin que aún camina a mi lado. Él solo gruñe en conformidad y yo sonrío.

ChangMin jamás ha dicho u hecho algo en mi contra, pero tampoco jamás me había defendido, por eso hoy soy un poco más feliz.

***

Bofetada. Padre jamás había golpeado mi rostro. Hoy parece más desquiciado que de costumbre. Hemos perdido otro contrato.

—¡Eres un inútil! —me grita.

Asumo que sí lo soy. Siempre pensé que papá me trataba mal porque le dolía mucho haber perdido a mi mamá, pero, ahora sé que lo único que le interesa es el dinero. Quiero creer que amaba a mi madre, sin embargo, su comportamiento  invariablemente se ha guiado por el flujo monetario. No puedo esperar por el día en que cumpla la mayoría de edad para así dejar de estar bajo su tutela.

—Pronto tendrás dieciocho y entonces quién te ofrecerá un contrato ¿ah? ¿Dime quién? —exclama.

Quisiera decirle que para el momento en que los cumpla, me largaré de este lugar. Con o sin contrato encontraré algún trabajo. Es cierto que no tengo ni dinero, ni amigos, ni nada, pero es mejor arriesgarse a quedarse aquí bajo el yugo familiar. Sin embargo, bajo la cabeza y no digo nada. He aprendido que es mejor estar calladito como buena figurita de porcelana.

Padre habla, bebe, vocifera y golpea. Siempre en el mismo orden. Yo solo callo y aguanto.

Afortunadamente su teléfono suena antes de que los golpes se vuelvan más violentos. Con un gruñido atiende la llamada. Por el tono de voz que pone, más meloso y lambiscón, se que debe ser una propuesta.

—Sí, sí, claro. Ahí estaremos —dice finalmente antes de colgar.

Me mira y sonríe, coloca sus manos sobre mis hombros y yo puedo sentir todo el hedor de su aliento alcohólico.

—Tienes un nuevo contrato —aclara. —Tendrás que compartir escena con un compañero, pero el pago es muy sustancial.

No me extraña compartir escena, eso es normal, así que no le doy importancia al asunto. Y del dinero, bueno, sé que no veré nada de eso.

Al día siguiente nos dirigimos al estudio. Mi cara esta afortunadamente libre de cualquier marca de dedos que hubiese tenido anoche. Miro al gran edificio donde está ubicado el estudio, por alguna razón no lo conocía.

Con un suspiro, camino detrás de mi padre. Al llegar al lugar en el octavo piso, veo una gran cantidad de personal, todos corriendo de un lado al otro que apenas notan que hemos llegado, cosa que molesta a mi padre. A mí por el contrario me da igual. Me da tiempo para curiosear este estudio.

Escucho a mi padre murmurar sobre las luces, la mala atención, las cámaras, el vestuario, la poca amabilidad, en fin. Sé que está molesto porque no le han pedido ser el fotógrafo. Hoy solo viene en calidad de representante o acompañante ya que jamás había hecho una sesión donde mi padre no fuese el fotógrafo.

Me detengo a meditar en esa última línea de mi pensamiento. Hasta ahora no lo había notado, se me hacía de lo más común el hecho de que mi padre fuese el fotógrafo. Desde que comencé a modelar, padre fue el que se encargaba del trabajo. Él siempre dijo que era para sacar mi mayor provecho, pero quizá sea él y su trabajo más que mi actitud y mi físico, el que nos cierra los contratos.

Aprovecho que está hablando con algunas personas para huir de él y poder explorar a gusto el estudio. Bastante grande, sencillo y con mil cosas necesarias para una buena sesión fotográfica.

Una chica se me acerca y me sonríe tímidamente. Le devuelvo la sonrisa, sorprendida me lleva a mi camerino.

—Así que sabes sonreír —dice una voz grave detrás de nosotros. La chica gira asombrada, nos mira de uno a otro. Con un encogimiento de hombros le vuelvo a sonreír a ella. Ahora sé quien es mi compañero de trabajo, y posiblemente la estrella principal de esta sesión. —Yo lo llevaré —le dice a la chica, quien solo asiente y se marcha. Miro por detrás de mi hombro, YunHo a unos pasos de mí. —Supongo que no estarás tan ufano por tu nueva campaña. Me han dicho que tu carrera va en picada —se burla. Quisiera responderle, quisiera irme y dejarle en claro que prefiero no volver a trabajar que modelar a su lado. No obstante, yo mismo sé las consecuencias de ese acto, sería más fácil escribir una nota suicida. —No te creas tanto porque estás aquí hoy. La verdad es que solo eres el sustituto de mi compañero, ya que tuvo un accidente y no puede hacer las sesiones, tuvieron que buscar entre la basura algo que sirviera.

Sus insultos duelen, pero estoy demasiado acostumbrado al dolor como para permitir que me hagan daño. Y pensar que él era mi sueño cuando niño. Que duro es darse de frente con la realidad.

Al fin llegamos a mi camerino, pero con pasmo veo algo que no está bien. —Creo que me has traído a tu camerino —le digo, al tiempo que miro hacia el resto del pasillo en busca de mi propio lugar. 

YunHo ríe. —Vamos a compartir camerino.

—No puedo compartir camerino contigo —le digo asustado.

Si antes la mirada de YunHo no era amable, ahora menos. Sus ojos como dagas me atraviesan antes de hablar. —¿Por qué? ¿Eres demasiado para compartir el camerino con alguien? —espeta. —Siento mucho decepcionarte, pero los demás están ocupados ya que no somos los únicos que trabajaremos en esta campaña. Así que como buena princesita te pondrás a gritar y a exigir tu propio camerino o te conformarás con compartirlo.

De reojo pude ver que el personal se había quedado en tensión, mirando la discusión que llevábamos nosotros.

Lo miro sopesando mis posibilidades. —La verdad, es que no quiero morir en tus manos —le digo bajo, para que no se escuche por todo el lugar. Bien es verdad, no quiero tener que sufrir la ira de YunHo, también es verdad que de no hacer este trabajo me podría ir muy mal. Aunque, la verdadera razón por la que no quiero compartir camerino son las marcas debajo de mi ropa.

YunHo me gruñe algo ininteligible, pero lo dejo allí y abro la puerta del que será nuestro camerino. Solo espero no tener que compartirlo en lo más mínimo.

***

—No, una vez más —dice el fotógrafo principal. —YunHo estás muy tenso, relájate.

En la primera toma YunHo y yo tuvimos que posar juntos, desafortunadamente nuestras rencillas parecen traspasar también al papel, pues se nos nota rígidos. Para mi buena suerte, he aprendido a ser todo un maestro en el arte de ocultar cosas, así que me cuesta menos trabajo mostrar la actitud que el experto nos pide.

Al final, YunHo logra una actitud desenfadada, que hace más llevadera la sesión, aunque el fotógrafo no está del todo conforme.

—Hay algo que sigue sin gustarme —dice, evaluándonos a los dos de arriba abajo. Se toma el cuello, masajeándolo. —Necesito un descanso.

—¡Kang, querido! —clama una melodiosa voz desde la puerta principal.

Una parte de mi se remueve. Ahí, de pie en el marco de la puerta, está  Jung Iseul, la mejor amiga de mamá.
Como si fuera un ángel, con su halo brillante cubriéndonos a todos, se acerca a saludar al fotógrafo.

—Iseul, hermosa Iseul. ¿Qué es lo que te trae por aquí?

Todos sabemos que es lo que la trae a este lugar, YunHo. Además me he enterado de que ella es una de las patrocinadoras de la campaña. Quiero acercarme a saludar, quiero ser cubierto por ese halo de felicidad que ella desprende, quiero… quiero… quiero abrazarla y poder contarle sobre mi madre…

—JaeJoong —mi padre me toma del brazo, arrastrándome lejos de ahí. —Ni siquiera pienses en acercarte a esa mujer —amenaza en un susurro bajo. No tengo que decirle que, a pesar de que me gustaría acercarme, no sería bien recibido. Seguro que YunHo me mira mal y quizá le haya hablado de mí. Ninguna cosa buena, eso es seguro.

—¡Oh! Señor Kim —uno de los asistentes ejecutivos intercepta nuestro camino. —Quisiera aclarar algunas cosas sobre nuestro acuerdo. Si me hace el favor de seguirme —anunció.

Padre le sonrió, aunque por la forma que apretaba mi brazo sé que está furioso. —Claro. Permítame llevar a JaeJoong a su camerino.

Para mi fortuna, el asistente nos sigue hasta la habitación. Mi padre me mira con esa clásica mira suya que sé que es una muda amenaza de no abandonar el lugar. Si él pudiera, estoy seguro que le gustaría cerrar la puerta con candado.

En fin, sin nada más que hacer, aprovechando que estoy solo, me retiro con cuidado cada una de las prendas que me dieron, colocándome cosas más cómodas; hasta que de inicio la sesión de nuevo yo puedo aprovechar y dormir un poco.

Justo cuando me colocaba una suave chaqueta la puerta se abrió. YunHo y su madre estaban allí. La idea de dormir quedó descartada.

—Señora Iseul, un gusto saludarla —saludo con respeto. Ella mi mira de arriba abajo y responde a mi saludo con un elegante movimiento de su cabeza.

Me dispongo a irme cuando habla: —Te pareces tanto a ella.

Mi pecho se infla de orgullo, es el mayor elogio que alguien me puede dirigir, en especial porque ésta mujer, fue la mejor amiga de mamá. Le sonrió. —Gracias.

Ella se acerca despacio, sus suaves manos me toman el rostro. Por su expresión, puedo decir que está recordando a mi madre. —¡Dioses! Eres exactamente igual a ella. Su mismo color de ojos, su nívea piel, sus cabello negro, incluso tus expresiones y movimientos son como los de ella —le sonrío nuevamente. Ella me mira con cariño. Hace tanto que nadie me mira de esa manera que algo comienza a obstruir mi garganta. —¿Puedo? —Ella tiene los brazos extendidos. Yo asiento. Me envuelve en un cálido abrazo.

Todo está bien hasta que ella, aprieta casualmente uno de mis costados heridos. Lo suficiente para hacerme gimotear.

—¡Oh, corazón! Lo siento. Parece que eres tan frágil como ella —dice mientras acaricia mi mejilla.

Así nos entablamos en una conversación acerca de mi madre. Una conversación que me llena de muchos sentimientos, pero sobretodo nostalgia, porque por fin pude conocer a la persona de la que mamá tanto hablaba.

—Tenía tantas ganas de conocerte, pequeño JaeJoong —me dijo. —YunHo no me había dicho que iban a clases juntos.

—Es porque es insignificante —responde YunHo en su defensa. YunHo se había mantenido callado observándonos. Una parte de mi agradece que no le haya dicho otra cosa.

—YunHo, no seas así. No te he educado de esa forma.

YunHo abre la boca para replicar, pero una de las asistentes de vestuario toca la puerta. Anunciándonos que la sesión se reanudará pronto. Además trae el segundo cambio de vestuario.

Miro mi ropa sin saber qué hacer.  Debía cambiarme, pero no quería hacerlo frente a ellos.

—Mamá —señaló YunHo.

—Hay YunHo, te conozco todo. Recuerda que yo te di a luz —desdeñó Iseul, sacando a YunHo un gran color escarlata en su rostro.

—Tal vez, mamá, pero JaeJoong también necesita cambiarse.

Iseul aprieta los labios y se levanta, saliendo con su aire elegante.

—Es que no piensas cambiarte —YunHo me habla. Noto que el ya lleva parte de la nueva ropa. —Te aseguro que no tienes nada que pueda interesarme, así que deja de comportarte como una pudorosa virgencita.

Me muerdo el labio. Al parecer YunHo no se va a ir de ahí pronto. Así que con cuidado de que no me note, comienzo por cambiarme el pantalón. Cuando voy por la camisa, YunHo me interrumpe.

—¿Qué es eso que tienes ahí? —Maldigo un momento al darme cuenta de que mi amoratada espalda se refleja a través de un espejo, por el cual YunHo me mira.

—Un enorme moretón —le digo, tratando de que sonara como si no importara.

—Eso no es producto de una caída de una lámpara sobre ti —me dice, evidentemente recordando mi mentira de la vez anterior.

—Me caí de las escaleras —miento de nuevo. Trato de seguir con mi rutina, a pesar de que estoy un poco nervioso por el escrutinio al que soy sometido.

Sin previo aviso, YunHo me gira para estar de frente a él. —¡Oye! —exclamo indignado cuando sus manos desabrochan los botones que apresuradamente había abotonado.

—Seguramente las escaleras eran inmensas para darte tiempo de hacerte todo esto —señala, ahora a los cardenales de mi pecho y mis costillas.

—Todo me lo hice cuando rodaba por las escaleras. Mi piel es muy sensible —digo un poco nervioso. No confiando ya tanto en mi mentira.

Los ojos castaños de YunHo me perforan, pero no dice nada más.

Al final de la sesión de ese día, Iseul se me acerca. —Quisiera verte más seguido, pequeño JaeJoong.

¡Qué más quisiera yo que eso fuera posible! Pero, miro a mi padre, quien me mira con esa clara amenaza de que me irá muy mal si no me apresuro. —Tendría que pedir permiso a mi padre —le respondo.

Iseul sonríe y después su boca se torna en una mueca claramente enfadada. —Ese hombre solo los quiere para él —dijo más para sí misma que para mí. —Claro, cariño. Avisa a YunHo cuando puedas visitarme —me dijo.

Me despedí con una sonrisa y fui al lado de mi padre. —No vuelvas a hablar con esa mujer —me ordenó.

***

—Toma —ChangMin me tiene algo que parece ser un emparedado. —Pude escuchar a tu estómago pedirlo —me dice. Yo me sonrojo por la vergüenza, aceptándolo.

Nos encontrábamos en uno de esos momentos en los que compartimos espacio y compañía sin decirnos nada, pero, al parecer mi estómago lo ha dicho todo.

—Gracias.

—Cada vez estás más flaco.

—Estoy a dieta —le miento.

ChangMin me mira fijamente. —Puedes repetirte todas las mentiras que quieras, JaeJoong, pero lo que él hace está mal, y lo sabes.

Abro los ojos grandemente. —¿D-de qué estás hablando?

—Digamos que pasé por algo similar, así que reconozco todas las señales. —Me quedo callado, bajando la mirada hacia el emparedado que ChangMin me ha dado. —No estás solo —me dice, tomándome la mano.

El problema, es precisamente ese. Estoy solo. No tengo familiares, ni amigos a los que acudir, ni siquiera algún contacto en el ambiente profesional, nada, padre se ha encargado de que solo le tenga a él.

Comienzo a comer el emparedado, esperando que el nudo tragarme con él el nudo de mi garganta. Consciente de que necesito un tiempo, ChangMin me deja a solas con mi pensamiento.

—No sabía que habían llevado su relación hasta ese nivel. Al parecer las almas podridas se buscan las unas a las otras —dijo malévolamente JunSu.

—Claro, es por eso que a ti solo te rodea la basura.

—Eso quisieras, pero bien sabes que tengo de mi lado solo lo mejor.

Suspiro cansado. No tengo ánimo para seguirle el juego. Además el hambre se me ha ido y ni siquiera llevo la mitad del emparedado. Me levanto con elegancia y miro a JunSu despectivamente. Nada de lo que diga puede dañarme. Mi veneno es más potente que el suyo.

—Sí tú lo dices —desdeño con la mano. —Para mí solo eres un ave carroñera disfrazada de águila. Te regodeas en de la caza de las demás, pero eres incapaz de hacerlo por ti solo, por eso solo comes las sobras o los animales muertos. No eres ni la sombra de los que dices que son tus amigos.

Una fuerte bofetada surca mi rostro. He dado en la yaga y no le ha sentado bien. Por mucho que me ofenda el golpe, no me rebajaré a pelear a su nivel. Alzo mi rostro, por demás hermoso, y le sonriso petulantemente.

—No hemos acabado de hablar —me dice, tomándome por el brazo cuando yo me iba.

—Basta, JunSu —YunHo aparece en escena, ridículamente tratando de salvar la situación.

—Él me ha ofendido —replica JunSu mosqueado.

—Y tú te lo has cobrado. Ahora déjale marchar —ordena.

JunSu lo mira furioso unos instantes antes de soltarme.

Mientras camino miro a YunHo. Esta no es la primera vez que intercede en nuestras típicas peleas adolescentes, desde el primer día de la sesión; usualmente se unía a la sarta de insultos, pero ya no. De hecho, está comportándose de modo extraño. Puedo notar su mirada penetrante casi todo el tiempo, no me habla, pero ya no me insulta, ni siquiera me mira con odio, su mirada castaña refleja algo que no soy capaz de interpretar.

Por suerte para mi, esta es la última semana que pasaremos en el estudio. Ha sido una larga campaña que será lanzada dentro de unos días. El director está satisfecho con mi trabajo, no les he dado ninguna queja. Eso hace reforzar mi pensamiento que es el trabajo de mi padre el que ya no rinde frutos. Y me culpa por ello…

***

—¡Apresúrense! —ordena el fotógrafo. —Quiero aprovechar la luz natural.

Hoy la sesión está ambientada en la naturaleza, por eso nos hemos desplazado hacia una reserva natural. Aquí todo es tan verde y fresco. Puedo aspirar el olor a tierra húmeda mezclada con los abetos. Para mi fortuna, padre llegará más tarde, así que he llegado antes, lo que me da un tipo de paz interior.

—¡Tenemos un problema!—grita alguien del staff. Yo miro en la dirección sin mucho entusiasmo, mientras no me afecte, no es mi asunto. —La Van en la que venían los demás modelos tuvo un accidente.

Eso era un gran problema. Contándonos a YunHo y a mí, somos cuatro modelos en total, de los diez que está manejando la campaña. Lo que se traduce como un atraso monumental. Tiempo que no tenían el lujo de tomar. La campaña ya iba retrasada y no podían demorarla más.

Escuché el ir y venir de todos el personal. Gritos de un lado al otro. Murmullos preocupados. Llamadas exigentes, pero ninguna solución.

—Por lo que sé fue una carambola que ha bloqueado completamente la carretera. Dicen que está involucrado un camión que transportaba material tóxico. Así que tardarán un rato en limpiar los caminos de nuevo —escucho que comentan. —Sin los modelos no podremos continuar. Y ni siquiera podrán llegar algunos sustitutos porque no hay forma de salir o entrar de aquí.

Una parte de mi está feliz. No porque los modelos y el resto del staff hayan tenido un accidente, no, es más bien porque si la carretera está bloqueada, padre no estará aquí. Eso es lo que me da tranquilidad.

Camino alrededor del campamento que han montado para la sesión. Nos hospedaremos en cabañas no muy lejos de aquí. Poco a poco me voy adentrando en la espesura del bosque, mi instinto aventurero me anima a ir más lejos. Me siento como un pajarillo que ha escapado de la jaula, queriendo explorar entusiasmado todo antes de volver a ser capturado.

—No deberías irte lejos —dicen a mi espalda. Me giro y veo a YunHo. Detrás de él, el campamento se ha vuelto solo un punto blanco en la verde espesura. No había notado cuán lejos estaba ya. —Te perderás si te adentras más. Ven, regresemos —me dice tendiéndome la mano.

Ladeo la cabeza confundido. YunHo jamás me había tendido la mano. Otro comportamiento extraño que agregar a la lista. Miro hacia su mano y después al bosque. No me es muy difícil decidir. Estoy consciente que me perdería de seguir caminando. Así que tomo su mano.

He sido capturado de nuevo. Me llevaran de regreso a mi jaula, y, sin embargo, siento que no me han quitado las alas, que podré volar en cuanto yo quiera.

Sonrío, sin duda se debe a la ausencia de mi padre. O quizá a la presencia de YunHo.

Al llegar de nuevo al campamento, el personal nos mira extrañados. Entonces noto el motivo, aún voy tomado de  la mano con YunHo.

—¡Eso es! —gritó el director.

Encontraron la solución.

Solución que me llevó a arquear una ceja incrédulamente y no estar conforme.

—Anda, no es gran diferencia. Además esa es tu imagen principal, la de una muñequita de porcelana.

Quería objetar que sí habría problema. Si bien mi aspecto podría ser manipulado, no quería mostrar mi cuerpo. La ropa que me pedían usar revelaría algunos aspectos de mi vida que prefería mantener ocultos.

Después de mucho tira y afloja, y muchas sutiles amenazas, terminé accediendo, con la condición de hablar con las maquillistas y las encargadas de vestuario. Al menos quisiera que ellas guardaran mi secreto.

—¡Oh! ¡Qué bien te sentará este vestido! Sé que está demasiado fresco afuera, pero es la imagen que queremos dar —me sonreía la chica de vestuario. Me lo entregó y se quedó mirándome. Levanté las cejas. —¡Oh! Perdón, saldré un momento. Cuando estés listo me avisas para poner algunas cosas que rellenen el vestido.

Con un suspiro, comienzo a desvestirme. Miro mi torso desnudo en el espejo, mis costillas se notan claramente, así como algunas manchas verdosas y otras más oscuras cubriendo parte de mi piel. Al menos el vestido cubrirá eso, aunque no puedo decir lo mismo de algunas marcas en mis brazos, y ni hablar de las piernas.

Me coloco el vestido, estoy demasiado delgado, así que no hay problema con que mi cuerpo parezca un poco cuadrado. Cuando solo tengo el vestido puesto me doy cuenta de que necesito ayuda para cerrarlo. Me enrollo en una bata y abro la puerta, buscando a la chica de vestuario. Pero no la veo por ningún lado.

—JaeJoong ¿estás listo? Necesitamos arreglarte. ¿Puedes pasar al otro camper? —me dice alguien del staff.

Me dirijo hacia allí, después de todo las maquillistas serán mi ayuda principal, para guardar mi secreto. Me aseguré que la bata cubriera lo que no deseo que nadie vea. Al entrar encuentro con que solo está YunHo.

—Las chicas han ido a buscar algunos aditamentos que dejaron en las cabañas. No creían que los utilizarían por eso no los trajeron hasta aquí —me informa. Yo asiento, nervioso. Tomo lugar en la otra silla vacía. Cerrando la bata aún más con mis manos. —¿Tienes frío? —pregunta, mirándome de esa manera como si me atravesara. Niego con la cabeza. —¡Oh! Pensé que… bueno, es que tú… —fruncí el ceño, un poco divertido de verlo no encontrar las palabras.

Afortunadamente para él, fue salvado por la campana. En este caso las dos maquillistas que entraron sonrientes al camper.

—JaeJoong déjanos mirar cómo se te ve el vestido —me dijo una haciendo un mohín.

—Todavía no me han colocado los rellenos —les informo, un poco nervioso, tratando de aplazar lo más posible la verdad. Esperando, que por lo menos YunHo salga del lugar.

—¡Ah, si! Aquí los traigo conmigo. Danbi nos los ha dado antes. Nosotras te ayudaremos —me sonrió. Entonces sí, comencé a sudar frío. Ya no había plazo. —Anda, que no te de pena. Seguro te queda monísmo.

Me mordí el labio queriendo huir de allí. Ya era vergonzoso que ellas lo vieran, pero se volvía aún más duro que YunHo también fuera testigo. Con parsimonia desanude la bata, retirándomela con cuidado.

—No pude subirme el cierre —les digo, intentando sonar normal.

Una de ella se acerca y suelta una exclamación que atrae la atención de YunHo, quien, hasta ese momento estaba concentrado en su teléfono.

Lo veo mirarme de arriba a abajo, primero deteniéndose en mis formas, para después centrarse en mis cardenales. Sus ojos castaños se oscurecen, su semblante se torna duro, agresivo. Tiemblo.

Y no solo yo, la maquillista detrás de mí también lo hace. La puedo sentir pues aún está agarrada del vestido.

YunHo camina hacia mí, con esa aura oscura y terrorífica. Dos un paso atrás pero me topo con la chica. Me ha acorralado. Sin aviso, me gira, mirando lo que horrorizó a la joven.

Bufa.

Yo sigo temblando cual hoja al viento. Pero él, con delicadeza no vista en sus grandes manos, desliza el vestido para descubrirme totalmente el torso.

La chica frente a mí mira y cubre su boca con su mano, sus ojos se cristalizan. Puedo distinguir la lástima en ellos.

YunHo me gira hacia él, pero yo soy incapaz de verle a los ojos. Mantengo mi mirada en un punto en el suelo. Veo su mano hacerse un puño, apretando fuertemente.

Se inclina y retira el vestido, dejándome solo cubierto por mi ropa interior. A pesar de eso, yo me siento tan vulnerable más que si me estuvieran viendo enteramente desnudo.

Sus dedos dan toques ligeros a los manchones negruzcos de mis piernas. Sus manos van subiendo conforme los moretones se hacen más continuos hasta ser solo uno en la parte de mi abdomen. Las yemas de sus dedos acarician suavemente mis costillas.

Entonces el nudo que está en mi garganta se hace tan duro que no me deja respirar correctamente y comienzo a hipear. Como si estuvieran de acuerdo, mis ojos dejaron caer los primeros lagrimones que darían paso a todo un torrente.

Siempre cuidé de lamer en solitario mis heridas, pero los suaves y delicados toques de YunHo, me dieron algo que hace mucho no había tenido. Cariño.

—¿Quién? —me pregunta entre dientes. Mi cuerpo no para de temblar. YunHo me envuelve con sus brazos, sus cálidos y fuertes brazos. —¿Quién fue, JaeJoong? —me vuelve a preguntar, usando un tono conciliador, que me hizo sentirme seguro.

—Padre —respondo en un murmullo. Entonces me derrumbo.

Dejo que mis lágrimas bañen mi rostro y el pecho de YunHo, mis hipidos se convierten en desgarradores gemidos mientras el peso, el dolor y la culpa  se lavan de mi alma.

En algún momento, una de las chicas me vuelve a colocar la bata, mientras sigo aferrado a YunHo, quien me abraza y acaricia mi espalda y cabello tratando de calmarme.

No sé cuánto tiempo pase llorando entre los brazos de YunHo. Pero me quedé dormido, cansado de dejar salir todo, finalmente.

Desperté acurrucado en el cuerpo más grande de YunHo. Sentado sobre uno de los sillones reclinables, me sostenía en su regazo, a la vez que se mantenía acariciando mi cabello.

Levanto mi rostro. Sus ojos se conectan con los míos, y en esta ocasión puedo distinguir el sentimiento en ellos. No es ni ira, ni odio, ni furia como solían mirarme antes; tampoco es la inexpresividad que le siguió. Ahora, puedo ver claramente la ternura, calidez, simpatía y ese instinto de protección.

—Nadie te volverá a hacer daño —promete. Sellando su promesa con un beso en la frente, señal de que no me abandonará.

***

Varios meses han pasado desde aquello.

Como lo prometió, YunHo no ha dejado que nadie me dañe, ni física ni verbalmente. Eso incluye a sus amigos, en especial JunSu, que ha quedado mosqueado pero se aguanta las ganas de decir algo por temor a perder una amistad con grandes influencias.

Mi caso levantó todo un revuelo en el mundo del espectáculo, en general en la población. A mi padre no se le permitió estar cerca de mí cuando fue descubierto todo el engorroso asunto. Gritó, pataleó y demandó, pero las personas alrededor mío no le dejaron.

Al final resultó ser cierto lo que ChangMin me dijo: “No estás solo”. Aún cuando parece todo muy oscuro, aún entonces se puede mantener ese rayo de  luz que es la esperanza.

Mi custodia le fue retirada a mi padre, quien a pesar de los esfuerzos no se libro de unas vacaciones en una fría celda. Los abogados de Iseul le negaron la fianza. 

Como estaba a unos meses de cumplir la mayoría de edad, los jueces, a insistencia de Iseul le cedieron mi cuidado provisional. Ella y su familia me han dado mucho cariño.

Ahora sí, puedo decirle a mi madre que su sueño se hizo realidad. La amistad que unía a mi abuela con la abuela de YunHo, la que continuó con Iseul y mi madre, ha seguido su camino, juntándonos a nosotros, a YunHo y a mí.

Después de un largo camino de espinas, YunHo llegó, posiblemente no vino montado en un caballo blanco, y tal vez tardó más tiempo del que esperaba cuando niño, quizá tuvimos nuestras riñas infantiles, pero al final, al final fue él quien más arduamente me defendió. Es él quien jamás abandono mi lado y quien aún se mantiene protegiéndome.

Cuando todo acabó, decidí retirarme momentáneamente del mundo del modelaje. Ahora que era libre, solo quería tiempo para sanar mis alas antes de volar libremente.

Actualmente me dedico a administrar una institución para ayudar a chicos con problemas de violencia intrafamiliar. ChangMin me ayuda con todo el asunto financiero y demás, mientras Iseul nos patrocina. Es como ChangMin decía, estos problemas, cuando los has vivido, sabes reconocer las señales. Deseo ayudar tanto como me han ayudado a mí.

«Madre, espero que donde estés, te encuentres muy orgullosa de mí. También quiero que sepas que por fin he conseguido pareja. Iseul me ha contado cómo solían hacer planes para tener a sus hijos cercanos para que algún día ellos tuvieran una relación. Quiero decirte que ese, también es un sueño que te he podido cumplir.

Hace unos días, YunHo se me ha declarado… y he dicho que sí. No sabes cuan feliz me hace. Ahora, te tengo que dejar, porque mi novio ha prometido llevarme a la mejor cita de mi vida. Por alguna razón le creo, aunque no le diré que con él todas son las mejores citas de mi vida.»


YunHo me abraza, rodeándome con sus brazos, haciéndome sentir cálido y adorado. Deposita un beso casto en mis labios. Sonrío, porque sé que eso solo es el preludio para el siguiente que vendrá. YunHo me besa primero suavemente, transmitiéndome su cariño y protección; después me besa con pasión, dándome a saber todo el amor que para mí tiene. Yo le devuelvo el beso, con cada fibra de mi ser, sentimiento por sentimiento. Nunca había sido tan feliz como ahora, pero sé que mi felicidad solo irá en aumento, porque ahora él está a mi lado. Amo y me aman de la misma manera. Me siento querido y sé que ya no estoy solo.

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N/A: Iba a subir esto ayer, pero no hallaba la forma de aterrizar la historia.

Leí un songfic basado en la canción es Alissa Lies de Jason Michel Carroll, de ahí nació este oneshot, aunque la canción es un muy triste, mis personajes son más maduros de lo que en la canción habla. Si tienen tiempo denle una escuchada.

Espero que les haya gustado.

19 comentarios:

yunhokim dijo...

gracias lo estaba esperando corro a leer

yunhokim dijo...

gracias a dios Jae fue rescatado y ahora es feliz con Yunho y el lo cuida y protege y el desdichado padre que bueno que esta pagando todo el daño que le a echo a Jae pues el no tiene la culpa de que el sea una mala persona y un mal fotógrafo que ya no lo quieran contratar para que su coraje lo desquite el el pobre de Jae que el siempre fue bueno en lo que asía
GRACIAS por compartir espero el siguiente y la continuación de la historia LOVE IS BLUE

Unknown dijo...

Fue muy triste leer el sufrimiento que su propio padre le causo a Jae y qué onda con Junsu y su pésima actitud -iguallodisfrutó-
Me alegra que Yunho se haya dado la oportunidad de conocer más a JaeJoong y que no se haya quedado con esa primera impresión, errónea por supuesto, que tenía de él.
La madre de Yunho fue una bendición para Jae, no es justo que un inocente haya vivido ese infierno y peor aún creado por su propio padre, espero que el señor Kim disfrute la cárcel.
Es bueno que ahora Jae esté en muy buenas manos y además al lado de Yunh!!!
Awn, pues ya sabes que me encantó, mil gracias por compartir tu historia.

Laura Campos García dijo...

Pobre Jae maltratado físicamente por su propio padre, que solo quería sacar dinero de su carrera, áfortunadamente se topó con Yunho, aunque aún principio se odiaban al final se enamoraron y Yunho fue su gran defensor de la mala persona que es su padre.
Muy emocional one y en espera de Love is Blue...
Gracias

Yuko13 dijo...

TOT gracias Min y Yunho por cuidar a Jae y por darle todo el amor y cariño que le dan. Una historia algo fuerte pero con un final muy hermoso. Gracias por esta historia tan bonita.

YJBoo dijo...

estuvo triste el pricipio pobre jae que tuvo
que estar bajo el yugo de su maldito padre
y todabia junso tratandolo mal...
no no no, si que sufrio lo bueno es que
al final pudo encontrar la felicidad con yunho...

gracias por esta linda historia :)

Ángela dijo...

ay qué bronca. escribí un comentario extenso y cuando quiero publicarlo mi portátil se enloqueció y se apagó sola y perdí lo que puse.
amé el oneshot, Jae tan sufrido y tanta injusticia que pasó a manos de su padre. al principio adié a Yunho... tan mal que trataba a Jae, pero luego lo empecé a querer por darse cuenta que Jae era víctima de maltrato familiar.
qué bueno que el padre está donde debió estar siempre.. en la cárcel
Junsu un muchachito malcriado...
amé el desenlace, cuando Jae habla con su madre muerta y le dice que encontró pareja... tan dulce.
gracias por este escrito... muy bueno

Unknown dijo...

Me shockea un poco cuando leo a mi SUSU de malito y de sentimientos perversos,pero no se, de esta manera me lo imagino mas sexy.....estoy loca.
Que bueno que Yunho se dio la oportunidad de conocer a Jaejoong y ver que no es una persona superficial ni mala, que por el contrario es un ser bueno, cálido y que tiene necesidad de mucho amor y cariño y que tambien esta presto para devolver ese amor. Ese miserable que Jae tiene por padre debio pudrirse en la carcel.Y Max!!....awww que lindo, es un chico de pocas palabras pero de grandes acciones. Las cosas de ahora en adelantte van bien para Jaejoong y Yunho...y ya son novios!.... estan juntos, dandose amor, protegiendose.........eso es tan lindo, me hace muy feliz.
Gracias Misuzu, espero con ansias las actualizaciones de los fics, pero mientras tanto me hace muy pero MUY feliz leer estos one shots, escribes muy bonito..... GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.esperare fielmente el proximo ♥

rukii dijo...

Te juro que me has hecho llorar hacido tan dura tener un padre q lo golpeaba el solo lo vei por q le traia dinero solo eso el muy desgraciado merecía que lo golpearqn peor ...... pero el tenía a alguien Changmin se dio cuenta por eso lo protegía en el colé y que la persona que lo descubrió sea Yunho el pudo enterder porque el era asi si ......y que el amor haya llegado a el una luz al final del túnel
Gracias por el shot :)

YunJae Vincit Omnia dijo...

Pobre de mi Jae T.T, me dio tanta tristeza que su padre lo trate de esa forma, que bueno que Yunho lo descubrio y lo protegio, gracias por lla historia, fue muy hermosa.

Ela Kim dijo...

err ese maldito viejo se merecía eso y mas -.- como pudo hacerle eso a su propio hijo! pobre jae al menos tenia la compañía de minie y bue al final yunho pudo darse cuenta del infierno q estaba pasando jae y lo saco de ahi asdada me encanto gracias por compartir!! :3

Unknown dijo...

(TwT) Pobre mi Jae todo el maltrato físico y psicológico que tuvo que soportar tantos años por la culpa de su inhumano padre <3 .
La historia fue hermosa se me hizo un nudo en la garganta mientras leía menos mal tuvo un final feliz ^^. Muchas gracias por compartirla :).

moran dijo...

Precioso! Gracias a Yunnie por salvar al frágil Jaejoong.. ...maldito padre que le toco, pero fue a donde debería la prisión...
Pobre Jae no conforme el sufrimiento en su "hogar" tambien en la escuela.. ..cuanto sufrir.. ..me encanto cuando Yunho lo consolo con caricias suaves....cuanto necesitaba de aaquello Jae.. ..
Muy hermoso, gracias. ...

Unknown dijo...

Preciosa!!! El sufrimiento de Jae fue tanto que queria protegerlo y aun cuando Yunho no trataba no tan bien al principio pero todo fue una mascara cuando lo supo lo cuido y lo amo eso fue realmente hermoso. Gracias ♡

Unknown dijo...

Preciosa!!! El sufrimiento de Jae fue tanto que queria protegerlo y aun cuando Yunho no trataba no tan bien al principio pero todo fue una mascara cuando lo supo lo cuido y lo amo eso fue realmente hermoso. Gracias ♡

~Diana Jung~ dijo...

maldito viejo!!! ¬_¬
se desquitaba con su hijo por su ineficiencia de el mismo
que se me hace que a su mama tambien le hacia lo mismo ;O;

TSUKI ^-^ dijo...

wiaa muy lindo!!! me heche a llorar gracias x salvar a Jj YH

TSUKI ^-^ dijo...

wiaa muy lindo!!! me heche a llorar gracias x salvar a Jj YH

Hello Meri dijo...

Llore como nunca!!! 💔💔 mi jaejongiie