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viernes, 13 de septiembre de 2013

EL TOQUE DE UN ASESINO: CAPITULO 8


CAPITULO OCHO

 

Leeteuk había tenido razón en una cosa. Yunho comenzó a sentir los efectos de la droga en cuestión de minutos. Algo pegajoso y caliente le dijo que todavía sangraba por la herida en su costado, pero joder si a Yunho le importaba. No con la sensación de calor letárgico arrastrándose a lo largo de su cuerpo. En ese momento, todo su interior podría haber comenzado una hemorragia y Yunho no habría sentido ni una pizca de preocupación.

 

Una pequeña parte de él, gritó en preocupación por las ideas que empezaban a ser tan inútiles y tontas. La mayor parte de él sólo se encogió. No sólo se sentía demasiado bien para preocuparse por cosas tontas como su seguridad personal, pero en el fondo sabía que podía confiar en Leeteuk.

 

La confianza no es algo que entregaba con facilidad. Hasta hace poco, los únicos a los que les dio ese honor fueron Seungri y Minho. Ahora se encontraba dispuesto a confiar en los hermanos de Seungri y sorprendentemente bastante en Jaejoong.

 

—Hey, ¿cómo estás? —preguntó una voz suave.

 

Yunho torpemente giró la cabeza para encontrarse a Jaejoong a los pies de la cama. Yunho frunció el ceño, seguro de que su drogadicta mente debía haber conjurado a la Pantera.

 

—¿Eres una alucinación? —exigió Yunho con una voz gruesa.

 

Jaejoong le dio una suave risa que nunca dejaba de girar sobre Yunho. —No, soy real.

 

—¿Qué estás haciendo aquí?, ¿fuiste herido?

 

—Estoy bien. Sólo quería venir y comprobarte. Una vez que me di cuenta de lo dolorido que estabas, traté de que el equipo médico te echase un vistazo, pero ya habías dejado la vecindad.

 

—¿Qué esperabas? ¿Que después de una gran salida como esa, me gustaría pasar el rato en el estacionamiento? —Eso le valió otra sonrisa.

 

—Supongo que tienes un punto ahí. Pude haber tomado algunos de los destellos de tu actuación.

 

—No fue una actuación. Tenía muchas ganas de darte un beso —Yunho se sintió obligado a señalar.

 

—Lo único que lo habría rematado hubiera sido que cayeras de rodillas y me la chuparas.

 

Yunho parpadeó con confusión antes de responder con la mayor seriedad: —No creo que ni siquiera Junjin hubiera aprobado eso.

 

Eso pareció divertir más a Jaejoong. —Lo sé, estaba bromeando.

 

—Oh. —Yunho suspiró. ¿Por qué siempre de alguna manera decía las cosas equivocadas en las conversaciones?

 

Él permitió que su mirada soñadora viajara más por la esbelta figura de Jaejoong. Incluso con su uniforme negro, se las arreglaba para conseguir toda la No-me-importa juvenil cosa. Por la forma en la que la parte delantera de su pelo azabache colgaba sobre sus ojos de color negro brillante a la sonrisa diabólica en sus llenos labios. Yunho estaba obsesionado con esa boca, se acordó de todos los dulces sonidos que podía hacer. Al igual que podía recordar el sabor dulce que se encontraba dentro.

 

Una pequeña mancha de sangre todavía marcaba la mejilla de Jaejoong y Yunho se enorgullecía de que fuera su sangre la que estuviera allí. Era casi como si hubiera dejado una marca de propiedad. Una que dijera que Jaejoong finalmente le pertenecía a él y solo a él.

 

—¿Por qué me besaste allí? —exigió Jaejoong, su expresión no revelaba nada.

 

—Porque me has estado ignorando así que pensé que sería una buena manera de llamar tu atención. Y hubiera dejado la cabeza de una de mis víctimas en tu puerta, pero Eric dijo que no me permitía llevarme recuerdos a casa —explicó Yunho simplemente.

 

Una breve expresión de espanto y horror parpadeó en el rostro de Jaejoong. —Oh, Dios. Al principio pensé que estaban bromeando con eso, pero lo dices en serio, ¿no?

 

Yunho se dio una maldición mental. Ese era él, diciendo las cosas mal otra vez. Apretó los labios y no confirmó o negó nada. Sorprendentemente, incluso el pensamiento de la cabeza desmembrada en la puerta de su casa no disuadió a Jaejoong. Se movió a un lado de la cama para que Yunho no tuviera que esforzarse para verlo. Yunho se dejó llevar en una respiración profunda para poder disfrutar de la dulce fragancia que siempre acompañaba a Jaejoong. Le recordaba a Yunho los dulces azucarados que Minho a veces le daba cuando todavía vivían con Lee Sang.

 

El tiempo, demasiado breve, en el que Jaejoong y él habían jodido, había cubierto con ese olor a Yunho por días. Por lo general, algo así lo habría molestado, pero no cuando era el aroma de Jaejoong. A Yunho le gustaba tanto que cuando el olor se disipó con el tiempo, había experimentado una profunda decepción.

 

—Entonces, ¿cómo te sientes? —Jaejoong presionó.

 

Yunho se encogió de hombros tanto como su posición se lo permitía. —En este momento me siento mareado. Antes me dolía como el infierno.

 

—Me di cuenta que tenías un poco de sangre en tu uniforme. ¿Te lastimaste en algún otro lugar aparte de la mano?

 

—Sí. —Yunho levantó la sábana para mostrar su costado lesionado.

 

Jaejoong dejó escapar un siseo de angustia. —Maldita sea, ¿cómo te las arreglaste para caminar con esa herida, por no hablar de luchar?

 

—La práctica hace al maestro. No es la primera vez que me han herido durante una misión.

 

Eso no debería haberle dado a Yunho una sensación de calor por ver un destello de tristeza pasar por el rostro de Jaejoong. No es que quisiera que la Pantera sintiera un momento de infelicidad. Por el contrario, Yunho rasgaría al que hiciera que el hombre sufriera alguna dificultad. Sin embargo, lo hacía sentir bien saber que alguien diera una jodida por él.

 

—¿Por qué no cambiaste y te curaste a ti mismo? —preguntó Jaejoong, haciéndose eco de lo que Leeteuk había dicho antes.

 

—Las serpientes escupen su veneno sobre las armas y hace que no pueda solucionarse de esa manera.

 

Jaejoong arrugó la nariz. —¿Así que estás tratando de decirme que ese bruto ha escupido en tus heridas?

 

—Me temo que sí. —A pesar de que no era la definición exacta de veneno, Yunho no iba a hilar fino. Especialmente desde que había tenido básicamente la misma idea antes.

 

—Uf, lamento escuchar eso. Si eso me pasara a mí, diez duchas no serían suficientes para hacerme sentir de nuevo limpio.

 

Una risa corta pasó como una ráfaga por los labios de Yunho, el sonido extraño incluso a sus propios oídos. —¿Es tu manera de ofrecerte a saltar para fregar mi espalda?

 

—Ya quisieras —replicó Jaejoong, la sonrisa coqueta se mantuvo en sus labios.

 

Sólo le sirvió como recordatorio de la cantidad de veces que Yunho había visto a la Pantera mirar en cualquier otra dirección menos hacia él. Desde Navidad, Jaejoong actuaba como si Yunho fuera invisible o algo así.

 

—Sabes que nunca te haría daño —dijo Yunho—. Quiero decir que si todavía estás asustado y por eso es que te apartas de mí, lo entiendo. Sólo quería hacerte saber que no hay nada que quisiera menos que causarte algún daño.

 

Jaejoong asintió con la cabeza. —Nunca he tenido miedo de ti.

 

Eso tenía un anillo de verdad en ello. Una de las primeras cosas que Yunho había encontrado atractiva en Jaejoong es que la Pantera no actuaba con miedo estando cerca de él. Mientras que muchos lo trataban como un paria, Jaejoong siempre había actuado como si Yunho fuera cualquier otro miembro de la coalición. Eso fue hasta que jodieron y aun así, realmente no había actuado como si lo temiese, sólo cambió a una fría indiferencia que había cortado a Yunho más profundo que el odio absoluto.

 

Entonces Jaejoong hizo la cosa más increíble. Estiró la mano para dar un toque reconfortante a Yunho. No fue más que la más pequeña de las caricias en la mejilla, pero él la bebió entera. Su aliento enganchado en el pecho. Nadie, ni siquiera Minho o Seungri, se habían ofrecido a calmarlo cuando estaba herido. Sin embargo, Jaejoong lo hizo sin vacilar y después de que sólo habían hablado el uno al otro un par de veces. Por supuesto, uno de esos momentos fue en el que Yunho tuvo al otro hombre inclinado sobre los estantes de la despensa, pero eso fue sólo una follada.

 

¿O no lo fue?

 

Cuando Yunho se encontró a sí mismo reaccionando al contacto de Jaejoong, no podía dejar de pensar que esto era diferente. Que después de ese encuentro, ellos eran diferentes. Yunho seguro como el infierno sabía que no era el mismo. Hace un año, habría eludido una suave caricia de este tipo. Incluso cuando se las había arreglado para escapar de Lee Sang el tiempo suficiente para conectar con un tipo al azar, la follada siempre había sido sólo eso: sucia, sexo duro y sin emoción.

 

Leeteuk se acercó y Yunho retuvo una mueca de dolor cuando vio el kit de sutura en las manos del médico.

 

—Perdón por interrumpir, pero tengo que conseguir que la herida se cierre antes de que se desangre —anunció Leeteuk con una sonrisa de disculpa.

 

—¿No podemos simplemente esperar hasta que Minho llegue? —Yunho esperaba—. No he tenido un buen historial en cuanto a puntos de sutura tampoco.

 

—¿Por qué? ¿Has tenido una mala reacción o algo así? —preguntó Jaejoong.

 

—No. En una jodida misión terminé con un par de profundas marcas de garras de Cuervo en el pecho. Eso fue antes de que fuera capaz de cambiar así que no tuve más remedio que volver a casa herido. Cuando volví en tan mal estado, Lee Sang se negó a adormecerme antes de coserme. —Todo el tiempo en el que Yunho hizo esa admisión, se esforzó en asegurarse de que el sonido de su voz fuera inexpresivo como siempre.

 

Leeteuk y Jaejoong se lo quedaron mirando con la boca abierta y los ojos se les abrieron de golpe. Jaejoong se recuperó en primer lugar. —No quiero ni imaginar lo doloroso que debió haber sido.

 

—No fueron exactamente cosquillas —coincidió Yunho con el mismo tono de aburrimiento.

 

Jaejoong se agachó y agarró la mano de Yunho, entrelazando los dedos. —Aquí, puedes apretar mi mano si el dolor es muy intenso.

 

¿Cuándo dejaría Jaejoong de sorprenderlo? Presa de la conmoción, Yunho se limitó a asentir en respuesta. Los labios de Leeteuk se torcieron en una sonrisa antes de añadir: —Además, tengo la intención de asegurarme de que estés muy adormecido antes de empezar. Pondré más morfina de la que ya te di y no sentirás nada.

 

Yunho se apagó antes de que negara con la cabeza —. Vamos a empezar.

 

Fiel a su palabra, una vez que Leeteuk adormeció el área, lo único que Yunho sintió fue un ligero tirón en la piel de vez en cuando. Jaejoong sostuvo su mano durante todo el proceso. Incluso se quedó al lado de él cuando Leeteuk se incorporó y añadió unas cuantas suturas al corte en la mano. Antes de que siquiera tuviera la oportunidad de conseguir estar demasiado nervioso, Leeteuk realizó la última sutura, se incorporó y se quitó sus guantes.

 

—Listo, eso ayudará hasta que llegue Minho con el antídoto. Después de eso, tal vez puedas cambiar y sanar —dijo Leeteuk tirando los guantes y el equipo usado en un contenedor de bio-riesgo cercano—. Esto es, si puedes controlar tu cambio.

 

La mayoría de los cambiaformas no tenían su primera transformación hasta los veinticinco años e incluso después de ese momento, les llevaba a la mayor parte de ellos un par de años conseguir controlar sus nuevas habilidades. Por suerte, Yunho no había tenido ningún problema en absoluto.

 

—Puedo manejar al Leopardo, no te preocupes.

 

Ahora que el procedimiento médico había terminado, Jaejoong parecía consciente de sí mismo. Un leve rubor apareció en sus mejillas y soltó la mano de Yunho, y luego dio un paso atrás. Frotando la parte de atrás de su cuello en un gesto nervioso, Jaejoong dijo: —Bueno, yo probablemente debería ponerme en marcha. Se supone que debo ir a una reunión informativa.

 

Yunho quería pedirle que se quedara, pero decidió aferrarse a su orgullo en su lugar. Dando un gruñido evasivo, Yunho asintió con la cabeza. Jaejoong había tomado exactamente dos pasos hacia la puerta antes de que Yunho decidiera abandonar su postura fría. —Sabes que la persecución es la parte más divertida para mí.

 

Jaejoong hizo una pausa, una expresión confundida muy adorable jugaba sobre su rostro. —No entiendo lo que estás tratando de decirme.

 

Yunho se sentó para poder nivelar una mirada lujuriosa realmente buena en él. —Puedes correr todo lo que quieras, pero voy a perseguirte. Y voy a disfrutar de cada maldito minuto de ello, también.

 

—¿Quién dice que estoy corriendo? Tal vez no estoy interesado —desafió Jaejoong mientras levantaba la barbilla desafiante.

 

—Tienes un punto, tal vez sólo tengo que comprobarlo por mí mismo si estás interesado en mí o no.

 

Después de hacer esa amenaza, Yunho saltó de la cama y lentamente se acercó hasta Jaejoong, quedando uno frente al otro. Eran aproximadamente de la misma altura, Yunho sólo unos 6 o 7 cm más alto, por lo que sus labios se cernían tan tentadoramente cerca que el estómago de Yunho se revolvió con la emoción.

 

No rompiendo el contacto visual, Yunho deslizó la mano por el pecho de Jaejoong, entonces hasta su estómago, hasta que finalmente llegó a descansar en el bulto que presionaba en contra del pantalón de su uniforme. Dando un apretón a la saludable erección, Yunho se burló: —Sí, me parece que estás muy, muy interesado.

 

Los ojos de Jaejoong se estrecharon. —¿La morfina te hizo perder todo el sentido común o algo así? En caso de que no lo hayas notado, estamos en un lugar público.

 

—Sin embargo, no te has alejado de mi mano —aguijoneó Yunho cuando le dio otro apretón.

 

—Lo siento —dijo Jaejoong dejando brillar una sonrisa arrogante—. Nunca me acuesto con la misma persona dos veces y ya tuve un pedazo de la torta.

 

Yunho le dio una risa antes de inclinarse y susurrarle al oído: —Oh, voy a darte muchas más mordidas, lamidas, mordiscos y chupetones y vas a disfrutar de cada segundo de ello.

 

Jaejoong dejó escapar un sonido estrangulado antes de apartarse de su contacto. Se dirigió hacia la puerta, sólo para detenerse por segunda vez cuando Yunho anunció: —Para que lo sepas, tú me perteneces y sólo a mí ahora. Si huelo el olor de otro hombre en ti, lo destrozaré.

 

Un gemido suave flotó de Jaejoong y su cuerpo dio un ligero temblor. Yunho sabía que no era miedo, porque podía oler el balanceo de la excitación. La Pantera disparó una última mirada confusa antes de huir de la habitación.

 
Yunho lo vio salir antes de volver a la cama y acostarse de nuevo, teniendo mucho cuidado de no presionar sus heridas. Por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa genuina y real se alojó en la cara de Yunho cuando trazó un camino para que Jaejoong y él se reunieran una vez más.

2 comentarios:

Unknown dijo...

JJ se hace el dificil owwwww y YH ya no se resiste e,,,,,,e

Paradise YunJae fanfics dijo...

Jaejoong deja de hacerte de rogar que bien que quieres ser solo y para yunho.