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miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL TOQUE DE UN ASESINO: CAPITULO 11


CAPITULO ONCE

 

Yunho sostenía otra sonrisa cuando Jaejoong tomó la cintura de su pantalón y le dio un tirón juguetón. Estaban en el pasillo y la luz no era mejor que en el resto del lugar, pero Yunho todavía podía distinguir cada una de las atractivas características de Jaejoong.

 

La Pantera caminaba hacia atrás, sus ojos negros brillaban con pasión. Incluso con su cuerpo ligeramente torcido, Jaejoong se las arregló para caminar con un dominio sensual que hizo que el corazón de Yunho retumbase.

 

Temprano hoy, cuando Jaejoong todavía tenía su uniforme, Yunho había pensado que no había manera de que el hombre pudiera verse más sexy. Ahora bien, cuando su mirada lentamente viajó hacia arriba y abajo del cuerpo delgado de Jaejoong, Yunho tuvo que admitir que se había equivocado. En ese momento, Jaejoong se veía como sexo empaquetado. Con unos jeans negros ajustados, una camiseta azul oscuro que parecía como si hubiera sido moldeada a su cuerpo, se las arregló para verse lindo y caliente al mismo tiempo. Una combinación que a Yunho cada vez le gustaba más.

 

Una sonrisa sexy brilló en Jaejoong y el corazón de Yunho se hinchó de felicidad. Por primera vez en su triste y jodida vida, se sentía como alguien especial. No un asesino, o una cáscara sin emociones, pero casi... ¿normal?

 

Maldita sea, ¿cuándo había pasado esto? ¿Qué tenía este hombre que hacía a Yunho experimentar sensaciones y emociones que había pensado que no podrían existir dentro de él? Hacía que quisiera envolver sus brazos alrededor de Jaejoong y no dejarlo ir. De alguna manera congelar ese momento para siempre.

 

Ahora Yunho entendía por qué Minho y Seungri actuaban como lo hacían con sus compañeros. Por qué decían que morirían por los hombres que amaban. Porque en ese momento, Yunho sabía que le cortaría la garganta a quien fuera si era para proteger a Jaejoong.

 

Jaejoong lo llevó a una pequeña habitación. La cama de matrimonio era simple con una cabecera de metal, pero aun así tomaba casi todo el espacio. Cuando Jaejoong se detuvo en el borde del colchón, Yunho le dio un empujón suave en el centro de su pecho.

 

El otro hombre aterrizó sobre su espalda y sólo tuvo tiempo para un rebote antes de que Yunho descendiera sobre él, colocando su boca sobre la suya. Yunho puso todo lo que sabía que no podía decir en voz alta en el beso, su miedo, su dolor, el profundo interés que tenía por Jaejoong.

 

Si era porque entendió el mensaje o simplemente porque estaba excitado, Jaejoong empezó a devolverle el beso de verdad. Su cuerpo se arqueó cuando tomó con los dedos su cabello. Normalmente Yunho odiaba que alguien tocara su cabeza durante el sexo, pero ahora dejó escapar un zumbido que sonó a satisfacción cuando rozó su erección en Jaejoong.

 

Todo el cuerpo de Yunho se estiró más sobre Jaejoong. Sus pollas se rozaban a la perfección. Bueno, casi a la perfección. Había demasiada ropa para el gusto de Yunho.

 

De repente, se sentó, riéndose cuando Jaejoong dejó escapar un gemido frustrado. No queriendo mantener al hombre esperando mucho tiempo, Yunho rápidamente se despojó de su ropa. Luego dirigió su atención a los pantalones vaqueros y la camiseta de Jaejoong, sacándolos del cuerpo del hombre en un tiempo récord. Una vez que estuvieron desnudos, Yunho se deslizó en su lugar, un gemido cayó de sus labios ante la suave sensación del roce de piel contra piel.

 

—Tan bueno —susurró Yunho, líquido pre-seminal se escapaba de su polla y dejaba un rastro pegajoso sobre la carne de Jaejoong.

 

Yunho bajó la cabeza e hizo algo que nunca había hecho antes. Frotó su mejilla y su mandíbula contra Jaejoong, a propósito, empapando al hombre con su esencia. Yunho no quería dejar sólo el olor habitual de sí mismo en su amante, quería cubrir cada pulgada de él. De esta forma cualquier otro hombre que llegara a tres metros de Jaejoong sabría que pertenecía a Yunho. Era un claro respaldo de un aléjate-de-mi-propiedad mensaje que tenía toda la intención de hacer cumplir.

 

—Mío —gruñó, sólo para remarcar su pensamiento.

 

Jaejoong no estaba de acuerdo, pero no lo negó tampoco. En cambio, dejó escapar un gemido cuando inclinó la cabeza hacia un lado para darle un mejor acceso a Yunho. Al mismo tiempo, Jaejoong se empujó hacia arriba al cuerpo de Yunho para que sus penes se rozaran de nuevo.

 

Yunho dejó a Jaejoong hacerlo unos minutos antes de tomar el control de nuevo. Después de darle a la barbilla de Jaejoong una juguetona y amorosa mordida, Yunho comenzó a moverse más abajo. Frotó su cara por todas partes, en su cuello, su pecho, su estómago y, finalmente, entre sus muslos. Jaejoong dejó escapar un suspiro de felicidad cuando sus pies cayeron al colchón, con las rodillas extendidas en una invitación descarada.

 

—Realmente tienes una hermosa polla —elogió Yunho cuando se detuvo un momento para estudiar la erección de Jaejoong.

 

Larga y gruesa, se curvaba hacia arriba, hacia el cuerpo de la pantera. Yunho la cubrió con su puño, bombeándola un par de veces hasta que se convenció que caía una gota de líquido pre-seminal. Su boca babeó en anticipación, Yunho lamió la ofrenda limpiando la cabeza del eje. El sabor salado hizo que su paladar hormigueara. Dejó escapar un gemido mientras la lamía con su lengua, esta vez haciendo un camino lento, circular, a través de la cabeza suave. Entreabrió los labios y sólo aspiró en la punta de la polla de Jaejoong. Fue recompensado con otro chorro pequeño de líquido pre-seminal, que se apresuró a tragar.

 

—Tengo un poco de lubricante en el cajón por allí. —Señaló Jaejoong con la cabeza a la mesita de noche.

 

Yunho le dio un golpe rápido en un lado de su culo. —Voy a llegar a eso eventualmente. Ahora siéntate y sé paciente. La última vez que hice esto, no me tomé el tiempo suficiente para jugar contigo.

 

—Oh, Dios. Por favor —jadeó Jaejoong, sus ojos oscurecidos con la excitación.

 

—Lo siento, pero vas a tener que rogar mucho más para llegar a mi polla.

 

Otro gemido pasó por los labios carnosos de Jaejoong. Sus mejillas estaban rojas por la pasión y el cabello desordenado alrededor. Yunho bebió de esa imagen, grabándola en la memoria. De esta manera, cuando esta noche hubiera acabado y tuviera que volver a la pesadilla que era su vida real, podría aferrarse a este encuentro.

 

«Si fuera capaz de amar, me gustaría que fuera a él». Yunho se arrepintió. Hubo muchas veces en el pasado, donde maldijo el nacer como un Leopardo, pero ninguno más justo que este momento. Habría dado un brazo por ser capaz de hacer a Jaejoong suyo para siempre.

 

Empujando a un lado esos pensamientos de buenos deseos, Yunho bajó la cabeza y chupó el miembro de Jaejoong lentamente. A pesar de que no era su polla la que estaba recibiendo el tratamiento especial, el placer aún se disparaba por su espalda. Sus labios deslizándose por el sensual y caliente eje de Jaejoong era una de las sensaciones más eróticas que Yunho hubiera experimentado jamás. Su propia polla tembló de alegría, cuando un gemido retumbó en su garganta.

 

Yunho movió su cabeza arriba y abajo, marcando un ritmo rápido haciendo que Jaejoong balbucease. Incluso entonces Yunho no tuvo piedad con él, moviendo su boca hacia las bolas de Jaejoong antes de pasar a su culo.

 

Lamió su agujero antes de meter su lengua dentro de la estrecha abertura. Jaejoong dejó escapar un grito, sus manos enredándose en el pelo de Yunho una vez más.

 

—Por favor, Yunho. Te lo ruego, jódeme. Golpéame con tanta fuerza que pueda sentirlo durante una semana entera —balbuceó Jaejoong.

 

Después de darle al culo de Jaejoong una última lamida, Yunho se levantó sobre sus rodillas y extendió su brazo hacia la mesita de noche. Buscando a tientas, a ciegas, alrededor, sacó un consolador grande, de color púrpura brillante. Lo sostenía delante de su cara y casi se echa a reír cuando Jaejoong se puso rojo y se cubrió el rostro con las manos.

 

—Ups, esto no es lubricante —Yunho se burló.

 

Sin quitar sus manos de su rostro, Jaejoong respondió: —No, no lo es.

 

—La vida nunca es aburrida contigo alrededor. Te voy a dar eso. —Yunho lanzó el consolador de nuevo en el cajón y buscó hasta que sus dedos rozaron una botella.

 

Con la esperanza de que no fuera otra cosa perversa, pero aún curioso en cuanto a cuál sería el contenido del resto del cajón, Yunho lo sacó. Cuando fue el lubricante, Jaejoong dejó escapar un suspiro que sonó a alivio.

 

—¿Qué si aún quiero saber qué más hay ahí dentro? —Yunho le preguntó al abrir la botella y servirse una buena cantidad en la palma de su mano. Si recordaba desde su último encuentro, a Jaejoong le gustaba estar estirado.

 

—No sé. —Jaejoong torció los labios en una sonrisa traviesa—. ¿Cómo te sientes acerca de las abrazaderas para pezones y los floggers?

 

A pesar de que no dijo o hizo nada que pudiera mostrar que estaba en shock, esa pregunta casi hace que dejara caer la botella. Sólo sonrió y negó con la cabeza.

 

Una expresión suave, reflexiva, se estableció en la cara de Jaejoong. —Sonríes tanto cuando estás conmigo. Si no puedo hacer nada bueno con mi vida, puedo morir feliz sabiendo que por lo menos soy capaz de hacer eso.

 

¡Mierda! Olvidándose de ser un maldito Leopardo en ese momento, Yunho se dio cuenta de que se había enamorado profundamente de Jaejoong. De alguna manera la seductora Pantera había logrado romper todas las barreras emocionales relacionadas con el estigma sobre el corazón de Leopardo de Yunho. Mientras que eso lo asustaba como la mierda, también le dio una sensación de paz que nunca pensó que sería capaz de alcanzar.

 

Ahora todo lo que tenía que hacer era convencer a Jaejoong de que lo amara. ¿Era eso posible? De alguna manera Yunho no conocía a alguien tan dulce y compasivo como Jaejoong, realmente tomaría a un Leopardo como compañero. Las posibilidades de que eso pasase eran menos que, que los cambiaformas Serpiente pudieran vivir en paz y armonía con el resto del mundo.

 

No queriendo hacer hincapié en sus pensamientos, ya que estaban empezando a asustarlo, Yunho bajó la cabeza y capturó los labios de Jaejoong en un caliente y carnal beso húmedo y sucio. Jaejoong lo tomó con todo lo que tenía, un gemido ahogado escapó de él cuando Yunho deslizó un dedo por su culo. Un dedo se convirtió en dos. Yunho los metía y sacaba, doblándolos para que las puntas rozaran el punto dulce de Jaejoong.

 

Tras lo que pareció una eternidad de tortura dulce, Yunho retiró los dedos. Agarrando su polla, ordenó: —Pon tus tobillos sobre mis hombros.

 

Jaejoong se apresuró a obedecer, su respiración acelerada. Una vez que estuvo en posición, Yunho alineó la punta de su polla y poco a poco presionó en el apretado anillo de músculo.

 

—Joder, sí —se quejó Jaejoong cuando el miembro de Yunho lo penetró más allá de la barrera.

 

—Mío —gruñó Yunho de nuevo mientras se deslizaba hasta su casa.

 

Se quedó quieto el tiempo suficiente para darle a Jaejoong tiempo para adaptarse. Una vez que sintió su culo relajarse, Yunho comenzó a entrar y salir a un ritmo duro. A Jaejoong no parecía importarle la rapidez, incluso se empujó hacia arriba lo mejor que pudo en su incómoda posición.

 

Continuó jodiendo a Jaejoong hasta que los dos estuvieron sudando y en el borde, Yunho se vio incapaz de apartar la mirada de la Pantera, tomando la imagen de la pasión de la cara de Jaejoong como si fuera una infusión. Yunho deslizó su mano entre ellos y agarró el pene del hombre. Dando al eje unos pocos y rápidos jalones, Yunho llevó a Jaejoong al orgasmo.

 

Jaejoong gritó el nombre de Yunho cuando disparó, cintas delgadas de semen cubriendo sus dedos. Eso, combinado con la sensación del culo apretando su polla, envió a Yunho al borde. Inclinó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un largo y profundo gemido mientras su pene se sacudía, y llenaba el dulce culo de Jaejoong.

 

«Nunca antes había sido tan bueno. Pero eso es porque ninguno de ellos era mi Pantera». Por primera vez la idea de ser posesivo cuando se trataba de Jaejoong no molestó a Yunho. En su lugar, le dio una medida de paz que nunca había experimentado antes.

 

Yunho liberó las piernas de Jaejoong antes de caer sobre el otro hombre. Sus cuerpos estaban sudorosos y su mano estaba cubierta de esperma, pero a no le importaba un bledo. Lo único que le importaba era el hecho de que finalmente había sido capaz de obtener otro sabor de la pasión de Jaejoong.

 

Un sentimiento vago se apoderó de Yunho. Podría haberse quedado así para siempre. Ellos se unieron, sus olores mezclados, y ellos... se abrazaron. Santa mierda, Yunho nunca había dado tanto con sus otras jodidas y menos un abrazo de despedida. Por lo general, una vez que terminaba, se iba antes de que su pareja incluso comenzara a vestirse.

 

Ahora, con Jaejoong, Yunho no quería irse. Nunca. Se incorporó lo suficiente para que poder mirar hacia abajo a la cara de Jaejoong. La Pantera tenía una mirada de satisfacción total en su rostro. Toda la pena y el dolor que habían estado persistentemente antes habían desaparecido.

 

—Eso fue fantástico —Jaejoong elogió cuando llevó una mano hacia la cara de Yunho para retirar un mechón de pelo que tapaba sus ojos.

 

—Estuvo bien —mintió Yunho—. Creo que tenemos que hacerlo unas cuantas veces más para asegurarnos de que lo tenemos en la forma correcta sin embargo.

 

Jaejoong se rió. —No sabía que mi Leopardo tenía un gran sentido del humor.

 

«Mi Leopardo». El corazón de Yunho cantó ante esas palabras. Parecía como si no fuera el único con una racha de posesividad.

 

Estirándose, Jaejoong trazó una línea en las estrellas del tatuaje del costado de Yunho. Negro con un contorno rojo, subían por ambos lados de su cuerpo.

 

—Déjame adivinar, ¿obtienes uno de estos cada vez que matas a alguien? —Jaejoong le preguntó con una sonrisa.

 

Yunho miró a los tatuajes. —No, si ese fuera el caso, entonces tendría mucho más.

 

Tan pronto como vio a Jaejoong blanco, Yunho sabía que había dicho algo incorrecto. ¡Maldita sea! ¿Qué pasaba con él? Cuando conseguía estar alrededor de la gente normal, siempre se las arreglaba para decir algo que les produjera miedo o asco, nunca fallaba. Lo triste es, que la mitad del tiempo, no tenía idea de lo que había dicho hasta que sucedía.

 

Dios, ¿en qué había estado pensando? ¿Qué porque hubieran tenido un poco de sexo grandioso y había sido lo suficientemente estúpido como para enamorarse de Jaejoong, la Pantera le devolvería esos sentimientos? Yunho se maldijo por ser tan mortalmente estúpido como para pensar que Jaejoong realmente quisiera un compromiso a largo plazo con un Leopardo loco y chalado.

 

—Lo siento. Me voy. —Empezó a levantarse, pero Jaejoong envolvió sus brazos alrededor del cuello de Yunho, sosteniéndolo, impidiendo que se fuera.

 

—No te vayas, por favor

 

Yunho suspiró. —Los dos sabemos que esto no puede funcionar. Eres demasiado bueno y agradable para estar pegado a un psicópata.

 

—¡No estás loco! —declaró Jaejoong con tal vehemencia que la boca de Yunho se abrió un poco en estado de shock—. Sólo reaccionas diferente en algunas situaciones. Eso no significa que no quiera que te quedes el resto de la noche.

 

—¿Estás seguro? —presionó, con su corazón martillando con entusiasmo.

 

Jaejoong asintió mientras pasaba por la espalda de Yunho la palma de su mano. —Estoy seguro.

 

Yunho se recostó en la cama, tenso al principio, cuando Jaejoong pasó un brazo alrededor de su pecho y se acurrucó, colocando la mitad de su cuerpo sobre el pecho de Yunho. Al principio, el Leopardo en Yunho gruñó en protesta rechazando tanto afecto. Entonces, cuando la respiración de Jaejoong se normalizó a un ritmo lento y fácil cuando se quedó dormido, Yunho encontró a su propio cuerpo relajándose también.

 

Giró su rostro para poder enterrar su nariz en el rincón del cuello de la Pantera. Respirando profundamente, Yunho saboreó la forma en que los olores mezclados se aferraban a la blanca carne de Jaejoong.

 

Volvió a pensar en el daño que había visto persistir en los ojos de Jaejoong y soltó un gruñido. Yunho se prometió que si se enteraba de quién era responsable de ello, lo degollaría. No lo pensaba en sentido figurado, sino literalmente tomando su cuchillo de desollar y cortando la cabeza de esa persona o personas.

 

Presionando un beso en la frente empapada de sudor de Jaejoong, Yunho cerró los ojos y se dejó deslizar en el sueño. Su último pensamiento consciente fue cómo su Leopardo ya no se oponía a la presencia de Jaejoong. En todo caso, parecía satisfecho, también.

1 comentario:

Unknown dijo...

owwwww YH pobrecito en lo unico que piensa es en matar e,,,,,,e aun asi JJ lo quiere ojala que JJ lo haga cambiar