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lunes, 13 de mayo de 2013

Sí tú te vas


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Nunca me ha ido bien en el amor, me han hecho tanto daño que no quiero volver a abrir mi corazón a alguien más. O eso pensaba hasta que te conocí. Llegaste como un destello de luz, iluminando las tinieblas que me cubrían, como un sismo tambaleaste todo mi entorno… 

– Hola – me dijiste con una sonrisa, que creí que jamás había visto nada más perfecto que aquello.

Tu piel ligeramente bronceada me atraía, tu pequeño cuerpo me invitaba a abrazarlo, tu estrecha cintura era un martirio para mis brazos, tu alegre carácter me contagiaba, hice y hago cosas que jamás pensé en realizar antes. Tus poses, tu cara, tus gestos, todo en ti me atraía.

No sé exactamente cómo fue que de mi realidad te escabulliste a mis sueños… te soñé tantas veces… soñé el roce de tus manos, soñé tu dulce voz, soñé con tus labios… te veía ahí a donde fuera, por todos lados te buscaba con la mirada, quería saber más de ti. Hasta que el destino me dio la oportunidad de ser cercano a ti… y, de mis sueños escapaste a mi corazón.

Sabía que me estaba aproximando peligrosamente a un barranco sin fin, ese del que tanto huí… ese del que tanto temí, pero, aún así yo te abrí la puerta de mi corazón, dispuse mi alma a ti y ahora me tienes a tus pies. Tú me diste alas para volar.

Aún ahora me pregunto ¿Cómo fue que tú te fijaste en mí? Tú la estrella que brilla con mayor intensidad, tú la más bella de las creaciones de la tierra, tú pusiste tus castaños ojos en mí. En mí que no soy más que un banal ser.

Recuerdo la tarde lluviosa en que tomaste mi mano por primera vez. Pensaba en lo feliz que era con el simple hecho de caminar a tu lado. No llevábamos sombrilla, la lluvia no era muy fuerte, pero aún así insistí en que te cubrieras con mi sudadera. En ti se veía tan grande, tus cabellos mojados escurrían en tu linda cara, mientras tú bailabas divertido bajo el agua. ¿Alguna vez existió algo más hermoso que tú? No, no lo creo. Sumido en mis pensamientos te observaba con una tonta sonrisa en mis labios… te acercaste… estabas tan cerca que mis manos amenazaban con traicionarme, pero fuiste tú quien las tomo. En ese momento el mundo se detuvo, mi corazón latía tan rápido que creí que saldría de mi pecho. Las personas suelen decir que cuando te enamoras sientes mariposas en el estomago, muy seguro estaba que no eran mariposas, fue una parvada de aves cantoras, sí, cantoras, pues podía escuchar la música que producían en mi interior.

– Me gustas – dijiste con la mirada en tus cordeles y tus manos aún sujetando las mías. ¿Cómo explicarte lo feliz que fui? Después de creer que no existía mas felicidad que tocar tus manos, tu siempre melódica voz dice lo que solo en sueños creía escuchar.

Me miraste… yo aún no reaccionaba, seguía sintiendo fuegos artificiales en mi pecho… con tu mirada  me interrogabas en busca de una respuesta, pero yo estupefacto no contestaba… sentí tus manos querer retirarse, tus ojos castaños me rehuían y por ellos trataban de asomarse lágrimas que tu orgullo no dejaría salir. Te soltaste y me diste la espalda… pensabas salir corriendo ¿acaso creíste que yo no te amaba?  Te atrapé antes de que dieras siquiera un paso. Te abracé como tantas veces soñé hacerlo… tu pequeña espalda pegada a mi pecho temblaba, te abracé aún más fuerte, dándote la certeza de que no tenías porque huir.

– Te amo – esa fue, es y será siempre mi respuesta. Dulces palabras te susurré al oído, mientras te sostenía fuertemente entre mis brazos bajo esa ligera llovizna. A partir de entonces caminamos tomados de la mano, aunque la sensación de aves en mi estómago perdura como aquella primera vez.

Desde aquel día que apareciste en mi vida soy dichoso, pero a veces quisiera tenerte solo para mí. Siento celos incluso del viento, porque él puede acariciar con una brisa tu cara cada mañana y yo he de esperar hasta que te hayas levantado y estés listo para salir. Eres de las personas más vanidosas que conozco, pero se precisamente que esa es una de las cualidades que te hice brillar. Quisiera poder pegarme al viento y así mimarte por las mañanas.

Y, a pesar de todo, que difícil es separarme de ti al caer la tarde. Me duele estar sin ti. No me dejas quedarme en tu cama, después de todo no eres esa clase de chico. Por fuera pareciera que eres muy liberal, rebelde, siempre a la moda, pero sé que eres un romántico. Sé que amas que llegue con flores, te gustan los regalos, y si debo decirlo de preferencia caros, pero sé también que adoras las sorpresas más simples. Todo tú y tú compleja naturaleza me enamora.

¿Me preguntas por nuestro primer beso? Cómo olvidarlo, llevábamos más de tres semanas saliendo, aquí y allá a donde tú quisieras. Realmente eres incansable cuando se trata de compras, pero es tan divertido verte probarte una y otra prenda hasta lograr la mejor combinación según tú. Yo realmente pienso que con cualquier cosa que te pongas te ves adorable, pues a mis ojos eres hermoso siempre.

Ese día nos encontrábamos en un festival, esperábamos por los juegos artificiales. Entre tanta gente y tantas cosas que ver, algo llamo tu atención, una vitrina llena de peces de colores. Desviaste tu mirada rápidamente al recordar que debías ahorrar. Sonreí y compré un pececito para ti mientras tú atención estaba dirigida hacia otro lado. Tu cara se ilumino por la sencilla sorpresa.

– Te amo – dijiste mientras te abrazabas a mi cuello con un solo brazo y con el otro sostenías tu regalo. Tu rostro tan cerca del mío… lo tomé entre mis manos, suavemente me acerque a tus labios, esos que ansiaba probar, y que por fin hacía.

Tus labios, nunca me cansaré de besarlos, siempre tienen ese dulce sabor a manzanas. Unir nuestros labios se ha vuelto un ritual sagrado para mí, empiezan suavemente pero pronto se funden junto con nuestros ardientes deseos, abres ligeramente tu boca para dejarme entrar y  así entablar un juego con nuestras lenguas.

Antes de ti no era más que un zombie que caminaba junto con los demás, tú me haces ser diferente, me haces ser mejor persona… ¡Tú me haces vivir!… ¡Tú eres todo lo que soñé!
Quiero ser tu aire, quiero que con tú piel cubras mi soledad ¡Quiero estar junto a ti! Quiero verme reflejado en tus ojos al dormir… quiero velar tus sueños… quiero verte despertar en mis brazos… quiero beber de tu boca esa agua de vida que me das. Esta sed de ti no será saciada nunca. Quiero perderme en tus ojos, tus labios, tu piel…

Ahora me dices que te vas ¿Te vas? ¿Estudiar lejos? Sé que es tu sueño, pero ¿y yo? ¿Dónde quedo yo? Sí, soy egoísta, no me importa… yo te amo… yo, yo… yo no podría estar sin ti…

Si tú te vas, mi amor, si tú te vas no habrá nadie que me saque de mi encierro, porque eso pasará, no es chantaje ni nada por el estilo, pero me conoces bien, sabes que me cuesta trabajo relacionarme con las personas, me cuesto tanto abrir mi corazón de nuevo…
No te vayas… no me abandones… si tú te vas, te llevarás contigo la luz y la felicidad que me brindas… me moriré en vida si te vas… necesito tu amor para poder vivir…

Tu tierna mirada ve a través de mí, sabes que no miento al decirte que agonizaré de dolor si te marchas. Sé que también sufrirás sin mí, pero tú no eres de esas personas que renuncian a sus sueños fácilmente.

– Ven conmigo – dices mientras tomas mi mano. Te miro, sé que no me engañas, sé que quieres que vaya contigo, pero también sé que no es la forma en la que quieres ir conmigo.

Tomo aire, me preparé muchas veces para esto e hice mil y un planes para decirlo, pero ahora de la forma más simple lo diré, porque eso soy, un ser sencillo. Del bolsillo de mi pantalón saco una pequeña caja, me arrodillo… beso tu mano aún entrelazada con la mía…

– ¿Te casarías conmigo Jiyong Kwon? – digo mientras abro la cajita descubriendo un anillo. Tu rostro se ilumina, más de lo que esperé, realmente eres la más bella estrella que hay.

– ¡Siiiiiii! – gritas feliz mientras te abalanzas sobre mí. Caemos al suelo y así tu arriba de mi, veo lágrimas de felicidad en tu rostro – Si, Seunghyun, si quiero casarme contigo.

– Te amo – te susurro.

– Yo te amo más – me dices mientras me besas.

Te abrazo muy fuerte, no sabes  la alegría que me has dado. Ahora sí podré ir a donde tú vayas, podré velar tu sueño, seré la fuerza que necesites para completar tus metas y tú, mi amor serás mi luz.

1 comentario:

Ai_Yuki dijo...

Esta también me gustó... Deja el camino abierto a que continúe la historia :)